El Banco de España reclamó a Rato una gestión prudente antes de la creación de Bankia

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El Banco de España instó en 2010 por carta al entonces presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, a realizar una gestión prudente del riesgo de crédito y a reconocer adecuadamente la morosidad antes de la creación de Bankia, según documentación incorporada a la instrucción del proceso en marcha en la Audiencia Nacional. En una misiva fechada el 14 de diciembre de 2010, semanas antes de la integración de las siete cajas de ahorros en Bankia, el Banco de España informó a Rato de deficiencias en la gestión del riesgo de crédito, tanto promotor como hipotecario, y le instó a subsanarlas, según el sumario del caso.

El Banco de España sostiene en la carta que sus requerimientos deben cumplirse en el marco de la integración en Bankia a raíz de las deficiencias de gestión del crédito detectadas que afectan tanto al análisis, como al seguimiento y a la clasificación contable de los préstamos. En la carta enviada a quien sería el futuro presidente de Bankia, el supervisor aseguraba que los criterios y procedimientos para el registro de las operaciones crediticias debían ser “prudentes” y “en ningún caso suponer un medio para la dilación del reconocimiento de situaciones de dudosidad evidente”.

La carta, firmada por el director general de Supervisión del Banco de España, Jerónimo Martínez Tello, también sostiene que “deberán mantener un continuo seguimiento y evaluación del riesgo de la cartera hipotecaria, en particular de la refinanciada”. Como ejemplos concretos, el Banco de España informaba a Rato de que sus inspectores habían detectado refinanciaciones y reestructuraciones de deudas a promotores inmobiliarios sin que el usuario aportara un plan de negocio ni garantías adicionales.

Por otro lado, advertía de que a la agresiva política comercial de Caja Madrid en cuanto a hipotecas se sumaron debilidades en la evaluación de la capacidad de pago a largo plazo del cliente en las oficinas de la entidad, que no contaba con herramientas adecuadas.

Además, el supervisor sostenía que las tasaciones inmobiliarias de los activos adjudicados a cambio del pago de deudas realizadas por Tasamadrid no reúne los requisitos de independencia exigidos según la normativa vigente, al tratarse de una sociedad del grupo.

“Han de establecer los procedimientos y controles internos para la revisión de los valores de tasación de las garantías respetando el requisito de independencia de las sociedades de tasación y disponer de una base de datos que permita llevar a cabo su adecuado control”, subrayaba.