El presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara, ha advertido públicamente que si Cataluña logra la independencia su empresa y grupo editorial se irán de ese territorio y trasladarán su negocio a otra ciudad española. Lara ha añadido que el 80 % del negocio de las grandes empresas catalanas está fuera de Cataluña y la mayor parte de ese negocio en el resto de España, dejando claro el riesgo que para los ciudadanos catalanes y su economía incluye la deriva independentista de Artur Mas y CiU, que en principio parece estar avalada por un amplio sector de la burguesía y el empresariado pero que, poco a poco, empieza a sufrir deserciones y temores tal y como lo acaba de anunciar el líder de Planeta.
Encomiable, pues, la clarificación de José Manuel Lara pero sus advertencias incluyen un “largo me lo fiais” es decir, para cuando la ruptura de Cataluña con el resto de España ya no tenga arreglo. Quizás la advertencia del presidente de Planeta, que debería ser imitado por otros grandes empresarios de Cataluña antes de que los españoles les señalen con el dedo y arruinen sus ventas fuera del territorio catalán, debió incluir un adelanto de los plazos con un: “si el Gobierno catalán sigue apostando por la independencia y la secesión de Cataluña, el Grupo Planeta se marchará a otro lugar de España”.
Y no se trata de meter miedo -como dice Mas- a los catalanes sino de aplicar a Cataluña el justo precio de sus errores y de sus desafíos y agresiones a España y al pueblo español (ya está bien de decir que España le “roba” sus impuestos). Es lo mismo que hace la UE con los países que no cumplen sus normas para estar en el euro: o las cumplen o tienen que abandonar la moneda de la UE. Y, además, cualquier empresario es libre de cambiar de sitio sus empresas, según sus intereses y mejor situación, como está claro que cualquier español, de dentro y fuera de Cataluña, está en su derecho de consumir o no productos catalanes de todo orden, o de utilizar entidades financieras, servicios de otras regiones de España. Se vio durante la llamada “guerra del cava” la que, por cierto, se inició cuando Carod Rovira declaró que en Cataluña no se debía consumir vino de Rioja.
Ahora, la situación es mucho más grave y alguien tiene que hacer ver a los independentistas catalanes los riesgos de la ruptura y las verdaderas cuentas de la relación económica de Cataluña con el resto de España. Y los casos “prácticos” y contundentes como el anuncio de Planeta constituyen un serio aviso y toda una señal del disparate secesionista de CiU y Artur Mas. Quienes, que por otra parte, defienden un modelo económico liberal que les impide practicar un nuevo victimismo si los españoles no consumen productos de Cataluña o los empresarios catalanes y las multinacionales que hoy están en territorio catalán deciden marcharse a otro lugar de España, ante la grave inseguridad jurídica y política que genera este demencial desafío del independentismo catalán.