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Sea como fuere, algunas consideraciones de Artur Mas parecen más voluntaristas que pegadas a la realidad. Se le ha preguntado, entre otras cosas, sobre la posibilidad de que la propuesta soberanista infrinja la legalidad, como sucedería con la convocatoria de un referéndum, y él ha argumentado que ningún marco legal puede permanecer eternamente para anular “la voluntad mayoritaria y pacífica de un pueblo”. Ha recordado que España no es un Estado dictatorial y sí un Estado de Derecho en el que se puede hablar “de todo sin violencia”. Y ha reconocido que cualquier proyecto para Cataluña conlleva un “replanteamiento de todo”, al mismo tiempo que aseguraba que “romper no está en mi vocabulario” porque la ruptura va ligada a “aislamiento total” y “no nos hemos vuelto locos”, “no es esa la intención de la Generalitat”.
En una nota distribuida por Moncloa para dar su versión del contenido de la reunión, se deja constancia de que “el Presidente Rajoy ha mostrado su oposición a la propuesta de un concierto económico para Cataluña por no ser compatible con la Constitución Española, que todos los gobernantes están obligados a cumplir y a hacer cumplir. También ha recordado que muchos ciudadanos de Cataluña y sus representantes políticos comparten su opinión de que dentro de la Constitución hay mejores modelos de financiación para salir de las crisis, financiar los servicios públicos y garantizar la cohesión social”. El presidente ha dicho ‘no’ también a la división o la inestabilidad institucional, desde su convicción de que “la gravísima crisis actual se superará desde la corresponsabilidad y la cohesión”. En Moncloa no ha habido comparecencias ante la prensa y la respuesta a Mas se rebajado de nivel, dejándola en manos de la líder del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, que le ha pedido que no adelante las elecciones: “En un país serio no corresponden elecciones anticipadas tras solo dos años de legislatura”. Y ha añadido que “no es el momento de aventuras ni de incertidumbres políticas”.
Tal y como estaba previsto, Rajoy ha frenado la pretensión de pacto fiscal de Mas tirando de la Constitución. Y eso es lo que el presidente de la Generalitat ha cuestionado ante los periodistas. A su juicio, el marco de la Constitución permite avanzar pero “el error”, ha dicho, es que “la Constitución casi siempre se relee en términos centralistas”. Ha abogado por que la Carta Magna “se relea” con menos ruido, “de forma más abierta, más amable y teniendo en cuenta un Estado plurinacional” porque “hay pueblos, como Cataluña, que se sienten nación y esto no lo van a cambiar por una Constitución, ni por declaraciones por muy alto rango que tengan, ni por presiones ni metiendo miedo“. No lo cambiaron ni las dictaduras”. “Si Cataluña quiere emprender un camino de futuro, no se puede poner simplemente la Constitución como un muro insalvable”, ha dicho y ha añadido esta reflexión: “Las constituciones se adaptan o si no, anulan la voluntad de los pueblos”.
Pero la negativa del Gobierno central a extender el concierto vasco y navarro a otras comunidades es inflexible. Lo ha reconocido el propio Mas admitiendo que la respuesta de Rajoy había sido “franca”: “Me ha dicho que no había margen para negociar el pacto fiscal para Cataluña”. Por lo que, a su juicio, “no tiene sentido obcecarse en un camino que está cerrado” y, puesto que “Cataluña no puede con mucho cubrir los objetivos a los que aspiramos como nación y como pueblo”, el plan es ahora abrir “un debate, una reflexión a fondo y serena” para tomar “decisiones” a partir de la semana que viene. “Como la respuesta va a ser siempre la misma: ‘no, no hay margen’; no podemos darnos de bruces contra la pared”, ha afirmado Mas, quien no se resigna a un “futuro gris”, por lo que ha insistido en que “habrá que tomar decisiones”, aunque él mismo ha concluido que no puede concretar aún qué tipo de decisiones. Su próxima gran cita será en el Parlamento catalán, donde el 26 y 27 de septiembre habrá un debate de política general.
Lo único a lo que Rajoy no ha cerrado totalmente la puerta es a la revisión del actual sistema de financiación autonómica pero eso, según Mas, ha salido en la conversación como un impulso del jefe del Ejecutivo para suavizar su rotundo no a la principal reivindicación de su interlocutor. Ha recordado que, de todas formas, ese sistema ha de ser revisado en breve conforme a lo que marca la ley. Lo que quiere Cataluña es un estatus especial respecto al resto de comunidades y, según ha dicho Mas, “nos ofrecen lo de siempre, lo de hace 30 años”.
Preguntado sobre la carta del Rey, en la que se alertaba contra “quienes alientan divisiones” y “persiguen quimeras”, Artur Mas ha dado a entender que no se siente aludido, como ya dijo hace un par de días su portavoz, Francesc Homs: “Sinceramente, no le hemos dedicado ni treinta segundos“. Ha señalado que él no plantea “ninguna quimera”, sino un pacto fiscal avalado por el Parlament y por la gran mayoría de los catalanes y que, en todo caso, lo que sería una quimera es pensar que se puede encajar a Cataluña en el conjunto del Estado “sin tocar nada de la Constitución y sin releer” la Carta Magna. Mas ha recalcado que el pacto fiscal fue apoyado por más del 70 por ciento del Parlamento de Cataluña y que cuenta con un importante consenso en la sociedad catalana, con personas de todos los partidos políticos. “Como entendemos que el rey no puede aludir a eso como una quimera, no podemos sentirnos aludidos”, ha insistido.
En cualquier caso, el presidente catalán extrae otra conclusión de la polémica en torno al pacto fiscal. Aunque reconoce que no puede decir, como si fuera una ciencia exacta, en qué medida puede repercutir en la sociedad catalana la negativa de Rajoy a contemplarlo, recuerda que ahora ha aumentado “la frustración y el cabreo” que ya dejó el hecho de que el Estatut fuera “cepillado y vilipendiado” por el Tribunal Constitucional.
En la entrevista con Rajoy han salido a relucir otros temas que no han chocado con un rechazo tan rotundo. En primer lugar, se ha hablado de tesorería y, en segundo lugar, del reparto de los esfuerzos para ir cumpliendo con los objetivos establecidos por Bruselas. La queja de Mas, en este sentido, es que el esfuerzo que se exige a las autonomías es mayor que el que se pide a la Administración central. “Es un reparto injusto”, ha denunciado y ha defendido que se proceda a un equilibrio que no cargue todo el peso de los recortes en educación y sanidad, por ejemplo, sobre las comunidades.
Cuanto más arrecia el temporal más fuerte es la presión de las “naciones” de las españas (con minúscula a propósito)para chantajear a España que aunque no sea perfecta ser un país, es, o debería ser. Gracias una vez más a los trasnochados nacionalismos con su inherente egoismo y su p. hecho diferencial (el que ellos digan y cuando digan) y vamos a ver si ésta vez consigo más que la anterior y que será mucho menos que la que viene…
Pero eso si, europeos de primera, aunque se les olvide con demasiada frecuencia que el mundo es redondo y no tan plano como su cociente intelecto-político.
Propongo:
1º El coste de la independencia de Cataluña lo deben pagar los catalanes que se quieren independizar. Los separatistas deberán hacer frente a sus deudas y a la parte correspondiente de la deuda española.
2º La decisión la tiene que tomar el pueblo español porque es el que ejerce la soberanía. Si se admite la fragmentación que sea hasta el final, es decir, la mínima unidad sería el colegio electoral y su decisión vincularía sólo al territorio de ese colegio electoral.
3º Establecer unos porcentajes y sus consecuencias.
3º.a Dos tercios o más a favor de la expulsión/separación. Pues nada, se desplaza a los catalanes que se consideran españoles a un sitio majo de la provincia de Barcelona, por ejemplo.
3º.b Entre la mitad y menos de dos tercios a favor de la expulsión/separación. Se desplaza a los catalanes que se quieren separar a los lugares donde ha triunfado la separación.
3º.c Menos de la mitad a favor de la expulsión/separación. Facil, se desplaza a los catalanes que se quieren separar a una zona entre Lérida y Gerona. Pagando una alquiler o paria por el uso del solar.
La Cataluña profunda invadió Barcelona a lomo de autobuses.. lleno de mamporreros de las 50 familias que se reparten Cataluña. Nunca he visto un pais tan claramente dividido entre controladores, con prensa, educación, etc. y controlados contentos de luchar por su cacique. La mejor arma del opresor es la mente del oprimido. Vivo en Barcelona desde hace 15 años.
Desvío de atención, disimulo de la ruina de Cataluña, el caso es echar balones fuera, en este caso, a España.
O sea,deme dinero,financieme mejor,pagueme las deudas,no acepto condiciones y que sepa que me voy…
¿Este es tonto o que le pasa?
Pero es que, en efecto, tal y como está redactada – y vigente – la CE. el margen de maniobra que quiere Mas, no es posible. Otra cosa es que, conforme a derecho, la CE se modifique. Asi es que, en su caso, por ahí habría que empezar la cosa. Evidentemente la CE no es, no puede ser, como aquella Leyes Fundamentales de la época franquista, las que, ” por su propia naturaleza – se decía – eran permanentes e inalterables”. Las normas jurídicas y entre ellas la CE. son, por su propia esencia, revisables, y modificables, sencillamente porque las normas están para canalizar la convivencia ciudadana, convivencia que no es, no puede ser, no debe, ser estática, sino dinámica. Luego antes de nada y conforme a derecho, habría que cambiar el marco jurídido. Y después, lo que proceda, también claro está, conforme a derecho.
Pero pregunto: con los problemas tan serios, tan importantes, tan acuciantes, tan de para ahora mismo, que España tiene, ¿es racional gastar energías en algo que, aun siendo importante, puede esperar un tiempo…?