Nº 1654 -  23 / X / 2014 
Síguenos vía RSS
Síguenos en Twitter
Síguenos en Facebook
Portada República de los Blogs Sección Nacional Sección Internacional Economía y Finanzas Información Deportiva Información Parlamentaria Información Cultural Información Sociedad y Tecnología Gente y Tendencias
 
Marcello

OPINIÓN

Y la condesa se fue

Marcello
 

Llegó con el Tamayazo y se fue con un portazo. La condesa de Murillo y de Bombay, Esperanza Aguirre, ha desaparecido de la escena política como por arte de magia. Se ha desvanecido en el aire, como la Cenicienta en palacio al sonar las doce campanadas de la Puerta del Sol. Y aunque parezca mentira ya no está. Sólo quedan sus plañideras, como Lucía Figar, ¡buaaaaaa! ¡buaaaaa!, vestidas de negro de la cabeza a los pies, mientras su claque (la bien pagá) mediática le dedica coplas liberales, a quien se puso la libertad por montera (ahí está Telemadrid) mientras deambulaba descalza por los salones y estancias más ultra montanas del PP.

Ella piensa que pilló por sorpresa a Rajoy, y que le ha colado un gol de despedida dejándole a Ignacio González de sucesor. Pero en la Moncloa y en Génova 13 su marcha, más que preocupación, ha producido un tremendo alivio porque la deslealtad de Aguirre y sus golpes bajos a Rajoy y a las políticas del PP les hacían más daño -”el fuego amigo”- que los ataques de la oposición.

Y, mire usted por dónde, Rajoy, a la chita callando, aumentó la nómina de sus víctimas o presuntos competidores por el liderazgo del PP. “Eran diez negritos, solo quedan nueve…” Es verdad que, sin librar un solo combate a cara descubierta, Rajoy se ha librado de sus “diez negritos” particulares: Rato, Mayor, Cascos, Pizarro, Zaplana, Camps, Arenas, Acebes y ahora Aguirre. En realidad a Rajoy sólo le queda, a su alrededor y con peligro, Gallardón.

Al que está cociendo a fuego lento en el seno de Gobierno, y al que Rajoy se puede llevar a su tumba si fracasado se desvanece en el Gobierno de la nación. El ex alcalde de Madrid, medita, pasea y se desvive por averiguar la causa oculta de la fuga de la Condesa de Bombay, mientras le invade un creciente temor: ella se va y él se subió al barco equivocado en la peor de las travesías. Creyó que navegaba en el Queen Mary II, en un viaje de placer pero un día, asomado por la borda de estribor, vio que la nave no tenía un nombre de mujer sino el de un titán, un planeta de Saturno, una mítica saga de poderosos guerreros de la mitología griega, ni más ni menos que el ¡Titanic II! Ya le había extrañado a Alberto y le había llamado la atención que una orquesta tocara en la cubierta de la primera clase todos los días al atardecer, pero no relacionó esa visión con aquella otra orquesta, impasible en el naufragio.

Adivina, adivinanza ¿por qué se fue Aguirre de la política? Ella dice que por motivos personales y añade que está curada de su enfermedad. Pero lo de los motivos personales no es verdad. Más fácil de creer sería que una bruja, una echadora de cartas, o un mago, una estrella fugaz, le hayan enseñado el futuro y dicho que se ponga a salvo de la escena política porque se acerca a España el diluvio universal. Y ella quiere, jugando un ‘impasse’, huir de la gran riada para regresar en el momento oportuno. Poniendo en marcha una salida de la política con más suerte y acierto que la de Aznar y para quedarse como referencia y reserva espiritual del PP, a sabiendas como cree que sabe que este Gobierno no tiene salvación.

En Génova y en Moncloa han especulado con esta versión, pero están convencidos de que “quien se fue a Sevilla perdió su silla”, y que si hay relevos -hasta a Gallardón lo ven muy mayor- vendrá de una nueva generación. Pero quienes así hablan no conocen a la condesa de Bombay -apuesto que su sueño es ser la presidenta de la III República Española- ni su desprecio por Rajoy, e insaciable ambición.

Echará ella de menos, eso sí, el calor popular y de su fieles pero sabe que sus paseíllos triunfales por las calles de Madrid ya no son como los de antes, porque ahora los nervios están a flor de piel. La condesa ha escogido bien su momento de partir, su fuga, mutis por el foro o su espantá. Sabe que puede ser para siempre pero sospecha, anhela y sueña con volver en plenitud. Lo lleva en la sangre y se le ve en la cara, por mucho que llore porque eso sí es muy llorona y muy borde. Y como los famosos especuladores de los mercados ha jugado a la baja, para ganar después. Veremos qué tal le sale, pero quienes piensen que se han librado de ella que se tienten la ropa porque puede volver.

Traducir artículo
Portada Republica.com

Portada

Portada Republica.com

Siguenos en:

Canal RSS Republica.es
Facebook
FlickR
Twitter
LinkedIn
Separador

Aviso legal y contacto | Quiénes somos | Todos los derechos reservados © 2014

Portada Republica.com
Republica.com