Independencia e Integración
Patxi Andion
Publicado el 19-09-2012
La gente sabe que las aguas de los ríos siempre son distintas, pero que siempre bajan por el mismo sitio y siguen siendo aguas. Y también sabe que los asuntos que se han cerrado en falso o se han dejado para otro momento, puede que el paso del tiempo parezca que los tiene arrumbados en la alacena del olvido pero que de pronto, sin que se esperen, vuelven a ponerse sobre el tapete. Los conflictos no se solucionan nunca porque es en la dialéctica que imponen donde se plantean las negociaciones para soportarlos y solo cuando se acepta la quimera (vaya palabra) de pensar que se han solucionado, es cuando demuestran que la única posibilidad de que no sean destructivos y exploten de improviso llevándose todo por delante es que sean expresos, que se planteen abierta y libremente.
En este país nuestro, como en cualquiera, hay conflictos que perduran desde hace siglos y que nunca ha sido posible solventar. Casi siempre porque son conflictos insolubles. Así de claro. Y porque además, desde mitad del XIX, se plantean en términos políticos desde posiciones nacionalistas y ya se sabe que en el nacionalismo pesa tanto una idea como un sentimiento. Las ideas pueden cambiarse (deben) y abandonarse, pero los sentimientos perduran en el imaginario de las gentes que se sienten agraviadas por el conflicto, sin remedio alguno. Y eso no tiene cura.
Creo que hay que estar especialmente felices de que los sentimientos independentistas, como en el último 11 de septiembre en Cataluña, se expresen como lo han hecho: Libre y responsablemente para quien quiera oírlo. La cuestión puesta sobre la mesa. La de negociación.
La gente se echa las manos a la cabeza en muchos lugares fuera de Cataluña y se acoge a los números para desmontar el tema, pero son sus números y no los números catalanes y de los sentimientos no habla porque de lo que no se siente se desconoce todo.
Mientras, el Club de Berlín formado por los ministros de exteriores de los once primeros países de la Unión Europea, estudia la manera de llegar más pronto que tarde a una Europa Federal, a unos Estados Unidos de Europa, y se estudia la manera de abrir los tratados de adhesión para que pueda llegar a ser posible la integración de los Estados Europeos en una estructura más política, mientras se adelantan las quimeras de control del Banco Central Europeo para independizar el sistema bancario nacional para integrarlo en otro Federal, mientras se estudia la manera de tener un sistema de política exterior europea auténtico, mientras se desarrollan los sistemas de integración en la educación europea poniendo en práctica el Tratado de Bolonia, mientras….etc. Los sentimientos independentistas puestos de manifiesto en Cataluña, de momento, se abren paso entre los que se sienten perjudicados por un centralismo muy difícil de identificar al día de hoy pero que se sigue sintiendo de manera parecida a como se pronunciaba aquello del centralismo gañanista de Madrit en tiempos del generalito. Los que no se sienten queridos suficientemente. Cataluña ha empezado, pero hablaremos de Euskadi y quien sabe…
La respuesta parece cantada: EL Estado Federal. Pero se volvería a mi juicio al lugar del crimen: Ideas contra sentimientos. Me temo que con la edad que tengo no voy a poder estar en el final de la historia entre esta esquizofrenia que va de las quimeras a los agravios, pero también me temo que mientras tanto, se va a intentar mirar para otro lado, como siempre, intentando cerrar en falso el alboroto. Pero que no se nos olvide que el ruido si es inteligible es que tiene sentido. Aunque algunos no lo quieran ver. Europa: ¿Estás ahí?
El humo que señala el fuego no es solo humo. Septiembre
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