Por fin algunas buenas noticias. Tras la decisión del Tribunal Constitucional de Alemania favorable al fondo europeo para el rescate de países en dificultad, la Bolsa española se recupera, la prima de riesgo de nuestro país oscila en torno a los 410 puntos y el interés de bonos a 10 años se sitúa en el 5,6 %. Cifras aún muy elevadas aunque mejores que la de los pasados meses pero aún insuficientes para que España renuncie a solicitar el rescate de la UE. Un asunto del que se hablará este fin de semana en la reunión del Eurogrupo de Chipre. Donde el ministro De Guindos podrá alardear del control del déficit de las Autonomías de este país que, según lo anunció ayer el ministro Montoro, está en condiciones de alcanzar su objetivo de 1,5 % del PIB previsto para 2012, porque en el primer semestre del año el gasto autonómico se situó en el 7,7 %, con solo 0,2 décimas de desviación.
El Gobierno sonríe ante las tibias e incipientes buenas noticias de la reducción del gasto público, que es lo menos que podía ocurrir tras el cúmulo de ajustes llevados a cabo, pero está lejos de lograr el fin de la recesión y ya veremos si el objetivo de déficit anual del 6,3 % para 2013. Como le falta por conocer el precio al que se colocarán los cerca de 30.000 millones de la deuda pública que España emitirá a finales del mes de octubre. Y antes sabremos los resultados de los test que sobre la banca española están haciendo los auditores externos de la UE y que se conocerán a finales del presente mes. Una notas donde se apreciará el estado real de la banca española y sus necesidades financieras del rescate europeo de 100.000 millones de euros que para la banca española acordó el Eurogrupo de la UE, del que hasta ahora no se ha recibido ni un euro.
Como dice Rajoy, España “está haciendo los deberes”, pero aún no se conocen los resultados del examen ni las notas de la UE y del BCE donde ya se han hecho esfuerzos importantes como las líneas maestras del posible rescate de España e Italia gracias a un meticuloso y equilibrado trabajo del presidente del BCE, Mario Draghi, que ha desactivado en parte el ataque de los mercados y puesto sobre la mesa un plan de equilibrio financiero de la UE, en pos de la unión fiscal y bancaria. De Todo ello se hablará en el Eurogrupo de Chipre del fin de semana y en el Consejo Europeo de octubre para ver si entre todos el euro sobrevive y se estabiliza a pesar de las amenazas que siguen ahí y tienen en Grecia como su peor enemigo, pidiendo más tiempo y menos presión. Como lo acaba de pedir nuestro vecino Portugal al que la UE ha dado una moratoria para impedir la asfixia del país lusitano que ya está que no puede recortar y ajustar nada más y sumido en una recesión de gran calado, como todo el Sur europeo y parte del centro.
Las noticias que llegan a Bruselas desde Madrid son mejores. Pero ahora enturbiadas por el disparate del independentismo catalán que ya veremos como sigue y como acaba, porque da la impresión que tanto CiU como Artur Mas se han precipitado y se les ha ido de las manos y no saben cómo seguir el clamor de la Diada ni cuáles serán los caminos políticos ni los posibles efectos negativos que todo ello tendrá para Cataluña tanto en la cuestión de la convivencia ciudadana como en la fuga de capitales y las empresas y en la reducción del consumo de productos y servicios catalanes por el resto de España, siguiendo el modelo de la guerra del cava o de la incipiente guerra comercial entre China y Japón.
El Gobierno está algo más contento pero no para tirar cohetes porque entre la crisis catalana, el paro, las protestas sociales y la recesión y los ajustes pendientes tiene delante una ingente labor. Y no solo en cuestiones económicas y social sino de cohesión nacional y de liderazgo político, algo de lo que adolece desde que llegó al poder y que los nuevos problemas planteados le exigen a Rajoy. Pero la política es quizás el flanco más débil del Gobierno, que pretende sustituirla por el control de la información. Se vio en lo que hizo TVE con la Diada o lo que ocurrió con la benévola acogida en Madrid al primer ministro finlandés, Katainen, que es el único líder de la UE que exigió avales directos a España -que no ha devuelto- para aprobar el rescate de la banca. Pues bien todos en Madrid haciendo la ola al finés y no para que renuncie a los avales sino para que no pida mas cuando el gobierno aborde el rescate de la deuda que España necesita, aunque mejore en algo la situación, porque el tiempo es oro y no podemos esperar, mal que le pese a Rajoy. Al contrario hay que poner la prima de riesgo por debajo de los 300 puntos y el interés a 10 años en el 3 %, y si ello se consigue y el déficit se ajusta habrá crédito, estabilidad y una oportunidad para empezar a salir de la recesión que es lo esencial.

Pablo Sebastián
Fernando Glez. Urbaneja
Marcello
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José Javaloyes
Juan Chicharro
Juan Fco. Martín Seco
Alberto Piris
Daniel Martín
Ignacio Sebastián de Erice
Fernando Fernández Román
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