Después de estas conversaciones, “tengo la convicción de que estamos ante una oportunidad real de terminar de forma definitiva el conflicto armado interno; se trata de un camino difícil, pero es un camino que debemos explorar”, manifestó el presidente en una alocución a la nación.
También insistió en que este proceso “debe ser serio, realista y eficaz”, y en ese sentido manifestó: “Hemos trabajado con seriedad y las FARC también. Todo lo que hemos acordado se ha respetado; si las FARC abordan la siguiente fase con la misma seriedad, tenemos buenas perspectivas”.
El presidente anunció que el diálogo de paz se celebrará en el exterior, al confirmar que Cuba y Noruega seguirán siendo “anfitriones y garantes”, mientras que Chile y Venezuela acompañarán el proceso, tras agradecer a estos países el apoyo durante las conversaciones exploratorias.
En ese sentido, agregó que las negociaciones se medirán “en meses” y no en años, en alusión al diálogo celebrado durante cuatro años, entre 1998 y 2002, en una zona desmilitarizada del Caguán, en el sur del país durante el Gobierno de Andrés Pastrana, al advertir que si no hay avances no proseguirá.
Cinco puntos
A continuación detalló los cinco puntos que conformarán la agenda del diálogo entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Estos son desarrollo rural y mayor acceso a la tierra; garantías del ejercicio de oposición política y participación ciudadana; fin del conflicto armado, que implica abandono de las armas y reinserción a la vida civil por parte de los guerrilleros; búsqueda de solución al problema del narcotráfico; y derechos de las víctimas.
Asimismo señaló que, pese a las buenas perspectivas que presenta el proceso de paz, “el Gobierno no hará concesiones de ningún tipo en el terreno militar”.
Aseguró en esa misma línea que las operaciones de las fuerzas de seguridad “continuarán con la misma o más intensidad” para contrarrestar las acciones violentas que puedan seguir emprendiendo las FARC.
Por ese motivo, pidió a los colombianos que mantengan “la templanza, paciencia y fortaleza” ante los eventuales nuevos ataques que pueda perpetrar la guerrilla o un incremento de la violencia derivada de las operaciones para sofocarlas.