Va a ser cierto el dicho satírico de que en el circo de Roma fueron los cristianos los que se comieron a los leones y no al revés. Ahí está el caso de Cristiano (Ronaldo) que ahora ocupa las primeras páginas del deporte nacional con una insaciable voracidad. Quiere de todo: más dinero a pesar de que cobra 10 millones de euros netos ¡al año! (imaginamos que quiere 12, kilo por año); una bota de oro, porque está cansado de que los bajitos Messi e Iniesta (y ya veremos si Xavi) le han birlado los últimos trofeos europeos; y además pretende amor y cariño de sus compañeros de equipo, del público del Bernabéu y de los medios de comunicación.
Vamos, Cristiano está igualito que Rajoy que quiere el dinero de Merkel, espera un premio del BCE y se queja de la falta de amor y cariño de los españoles. Y entre ellos de muchos votantes del PP y no digamos algunos dirigentes de su partido, léase Mayor, Aguirre y compañía.
Antes se decía aquello de “salud, dinero y amor”, y ahora sigue la cantinela aunque en el caso de Cristiano, que tiene de todo y que además presume de ser “rico, guapo y el mejor”, cabría pedirle un poco de prudencia porque hay muchos españoles y portugueses que lo están pasando muy mal, y el se mueve en unas cifras que dan mareos y producen alarma social. A no ser que el portugués tenga un as escondido en la manga y lo del dinero sea una excusa porque está pensando marcharse al Paris Saint Germain, al olor de los petrodólares de Qatar.
Y conste en acta que nadie le está quitando a Cristiano Ronaldo un ápice de sus méritos y cualidades deportivas que son más que indiscutibles y a la vista están en sus fabulosas actuaciones. Pero la estrella del Real Madrid debe de estar a la altura de lo que ha sido, o de lo que fue, el club, eso del “señorío” que tanto aburre a Mourinho. El entrenador que está muy callado con esta crisis y que, vaya usted a saber, podría esta sibilinamente implicado en ella, fiel al clan portugués del vestuario blanco (Carvalho, Pepe, Cristiano, Coentrao y Mou), que es el que ha abierto brechas y diferencias entre los jugadores del Madrid.
En todo caso en esta España nuestra a la que se acerca Merkel con las dos manos puestas sobre su bolso para que no se le escape un euro, todo el mundo está pidiendo dinero. El Gobierno al BCE y a la UE; las Comunidades Autónomas a Rajoy; Bankia y otras entidades financieras a De Guindos; y de ahí para abajo casi todos los empresarios, empleados, parados, emigrantes y jubilados. Y lo malo de todo ello es que no hay un clavel. Y que lo poco que hay primero se lo llevan los bancos, con el argumento tramposo de que son el sistema circulatorio del cuerpo económico español.
Un discurso ocurrente y oportunista que no es de recibo porque si hay que amputar una pierna gangrenada de ese cuerpo putrefacto o que cerrar un banco como sería el caso de esa ruina de Bankia, (como lo dice ya sin rodeos The Wall Street Journal, o como lo presagiaba Almunia desde la UE), pues se amputa y se cierra el banco en cuestión, porque lo que no puede ser es que tengamos que meter en semejante bodrio los 23.500 millones que nos ha pedido, al conjunto de los españoles, el Giori-Goirigonzarri, que habla de miles de millones con una pasmosa tranquilidad. Lo que hay que hacer con Bankia es trocearla, venderla por tramos a los grandes, y lo que nadie quiera al cubo de la basura y se acabó. Ya está bien de pedir desde la opulencia cuando lo más urgente es dar ayuda y soluciones a los que la necesitan de verdad.

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