Nº 1134 -  21 / V / 2013 
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Marcello

OPINIÓN

Soraya y el tambor de hojalata

Marcello
 

Me cuentan mis enanos (espías) infiltrados en la sede del PSOE de la calle Ferraz que la vicepresidenta Soraya está muy metida en el caso Bolinaga y sigue muy de cerca, a través del CNI, las idas y las venidas de ETA, en medio de una presunta nebulosa y nueva negociación de este Gobierno (que lo niega como todos) con la banda, asunto que habría favorecido la excarcelación del cruel carcelero de Ortega Lara. El que ahora ha provocado ruido de botas y sables en la dirección del PP donde los conspiradores de Aguirre y Mayor, espoleados por su claque mediática, han reabierto la caza del liderazgo de Rajoy, al que le han dado 12 meses de “vida” antes de abrir la veda y reiniciar la cacería del jefe del PP, como la que ya intentaron sin éxito tras la derrota electoral de los “populares” en 2008.

Mucho ha cambiado Soraya desde que llegó al poder (en el aire de los recuerdos aún están sus cándidas promesas en la toma de posesión de la Vicepresidencia), y desde luego no parece que ese cambio haya sido para bien, porque el poder envenena y ciega a los que prueban semejante bebedizo. Así, la que antes era nuestra Princesa Soraya –la que por celos sacaba de quicio a Cospedal-, ahora vive en un sinvivir de euforia y de poder pero también de confusión y fracasos porque, por mentir en sus ruedas de prensa y escurrir el bulto frente a la Soraya del PSOE en Congreso de los Diputados, sufrió un encantamiento con metamorfosis incluida.

Un encantamiento maléfico por el que la Princesa Soraya pasó a ser la ranita Soraya. La que juega en el brocal del pozo, en el que se ha instalado este Gobierno de Rajoy, como alegoría infantil al precipicio del euro por donde deambula España. Y allí juguetea la ranita Soraya con su pelota dorada en la espera del Príncipe Azul que la bese en los labios y la libere de su mal. Pero sabido es, y el Nobel Cela sabía mucho de ello, que las ranitas cantan de noche y conectan con las ánimas benditas que, por estar en el purgatorio y lejos de este planeta Tierra, saben muy bien que jugar con ETA es un delirio peligroso en el que fracasaron años atrás González, Aznar y Zapatero. Y donde se puede abrasar ahora Rajoy, por más que en Moncloa creen –o alguien les hace creer- que ETA duda si anunciar de manera inmediata su final en las vísperas de las elecciones vascas del 21 de octubre, para ayudar a Bildu, lo que daría a Rajoy la medalla del fin de la banda que otros habían querido conquistar.

Y así está Soraya, medio hipnotizada por la serpiente de ETA y bailando inocentemente con los lobos del CNI que dirige aún el general Félix Sanz Roldán, a pesar de que era hombre de la total confianza de Zapatero y al que Rajoy no ha querido cambiar, ni a él ni a su equipo (muy pro Rubalcaba), lo que es extraño. Salvo que haya sido el Rey quien haya pedido a don Mariano que deje todo como está (por aquello de los líos de Urdangarin, aunque no queremos ni imaginar que el CNI se dedica a esas cosas), y puede que también por lo avanzado de la situación de ETA, el truco B o la versión intencionada de algunos para permanecer todos los que están. “Papa Tango Sanz llamando a Mamá Tango Soraya: la cosa va bien, hay que esperar”.

El caso es que Sanz Roldán sigue al frente de la “inteligencia”, lo que no parece normal tras el cambio de Gobierno, y por ello los enanos infiltrados que tenemos en la sede socialista de Ferraz nos cuentan que la ranita Soraya llama todas las mañanitas y de buena ahora al jefe del CNI para recibir el parte informativo de cada día. El que en ciertos casos les llega con retraso a la Moncloa porque Rubalcaba habrá o habría sido avisado antes que Soraya por parte de algunos de los amigos del PSOE que el propio Alfredo había colocado hace años en el CNI, lo que prueba que los del PP son unos pardillos o unos membrillos. Y lo que nos lleva a sospechar que a la ranita Soraya alguien le está tomando el pelo de su melena de Gorgona cabreada, el que luce un hermoso color rojizo/caoba, muy al estilo del tinte que se da Rajoy.

Los políticos suelen pensar que los ciudadanos son tontos y que los periodistas no se enteran de nada y dan palos de ciego, y que buena la armarían su supieran la verdad. Y da la impresión que Soraya se pavonea con semejantes reflexiones y se puede volver a equivocar, porque los ciudadanos y los periodistas ya hemos visto caer patas arriba a muchos políticos desde las poltronas del poder.

Y además si la ranita Soraya es reincidente de cosas mal hechas el Príncipe Azul no llegará y ella sufrirá otro encantamiento que me ha sido anunciado: cada vez que mienta se le aparecerá en sueños o despierta su pequeño Iván tocando un tambor de hojalata como el de Günter Grass. Por ejemplo, dice Soraya: el Gobierno solo ha cumplido la ley y no ha excarcelado a Bolinaga; y en su cabeza se escucha al pequeño Iván aporreando el tambor: porrón, pon, pon, porrón, porrón, pon, pon. Y luego añade la vicepresidenta: “este Gobierno nunca negociará con ETA”, y suena otra vez: porrón, pon, pon, porrón, pon, pon. Y remata Soraya: “este Gobierno no pide otro rescate a la UE sino unas ayuditas de las Hermanitas de la Caridad”: porrón, pon, pon, porrón pon, pon. ¡Menudo es Iván!

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