Nº 1137 -  24 / V / 2013 
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OPINIÓN

Indicios de que este país no va

Fernando Glez. Urbaneja
 

Cada día se ven o se esconden en los diarios hechos que indican que este país no va bien; se multiplican los héroes de hojalata que ocupan espacio en los noticiarios y que forman parte de un espectáculo nacional que asombra no por el tipismo romántico del XVIII sino por la inmadurez democrática y la debilidad de las instituciones.

Imaginemos que hubiera ocurrido con el santurrón Ruiz Mateos ante cualquier juez británico, norteamericano o alemán. Aquí ha conseguido que le trasladen a Palma a gastos pagados, aunque sea con la incomodidad de ser conducido por la policía, es decir más impuestos. La juez a la que ahora torea este señor debe estar lamentando la hora en la que inició las diligencias contra este personaje  que miente, hace trampas, y abusa desde hace demasiadas décadas.

Pero consiguió ser diputado al servicio de sus intereses y sigue teniendo una parroquia de animadores que se divierten con sus extravagancias. Los cierto es que le ha salido muy caro al Estado y que paga pocos impuestos, sigue viviendo tan ricamente en su casa, no se arrepiente e incluso arrastra con su mal ejemplo a su familia directa que le sigue el juego y a otros. Un caso decepcionante que acabará mal para todos.

Esta semana ha reaparecido otro personaje de la fauna de la CAM y de Alicante. Se llama Juan Ramón Avilés, fue concejal, es promotor inmobiliario (¡como no!) y ejercía al servicio de sus intereses como presidente de la comisión de control de la maltrecha  casa alicantina. No controló nada, como es evidente, pero si se ocupó de obtener provecho en forma de créditos, dietas y otros viáticos. Los inspectores del banco de España detectaron las irregularidades y abrieron el correspondiente expediente que suele ser previo a otras complicaciones en los juzgados.

En este caso el afectado decidió que la mejor defensa es el ataque y empapeló a los inspectores hasta llevarles ante una jueza de poca cabeza que se tragó el cuento y citó a los inspectores con abogado. Eso ocurrió antes del verano, ahora la Audiencia Nacional llama al denunciante, al que había llamar desde el principio, para que aclare su comportamiento. Entre los cargos debían incorporar el de abuso de la justicia, con sanciones desalentadoras de semejante comportamiento.

La peripecia forense de estos tampoco deja en buen lugar a las instituciones, la policía anduvo cerca de resolver el caso en pocos días, pero la impericia de la perito ha alargado el caso meses y meses. Demasiada impericia, demasiado caradura que campa a sus anchas. Incluido el señor del sombrero de paja que tiene en ascuas al ministro del Interior que es de genio fácil y verbo inmediato, exactamente lo contrario de lo que dice el manual respecto a las habilidades recomendables para ese puesto. Sobre los informes forenses acerca de la enfermedad del etarra asesino y no arrepentido mejor correr un tupido velo. En resumen que ésto no va.

fgu@apmadrid.es

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