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Sin embargo, señala, “hay que plantearse hasta qué punto el argumento de que la educación diferenciada supone discriminación entre los sexos es un argumento -según Wert- compatible con la Convención de la Unesco que firmó España contra la discriminación en la enseñanza”.
En esa convención “se sostiene que la educación diferenciada, siempre que no suponga una desigualdad de oportunidades para chicos y para chicas, no supone una forma de discriminación”.
Así pues, el ministro considera que esta es la cuestión principal, porque, “si no hay discriminación en función de esa educación diferenciada, no puede haber tampoco diferenciación en la aportación de fondos públicos”.
Sr. Wert, en los años 50 en EEUU, y hasta el valiente acto de reivindicación de Rosa Parks, los negros y los blancos debían sentarse en sitios separados de los autobuses. Según usted, entiendo que no es discriminación puesto que tanto blancos como negros recibían el mismo servicio.
A José Ramón Miranda: Totalmente de acuerdo contigo, salvo que soy menos tolerante en cuanto a su buena fe. Hace algunos días contesté en un twitter que también el Tribunal del Santo Oficio actuaba de buena fe. Cierto es que Himmler también actuaba de buena fe con el asunto racial. La Historia está plagada de aberraciones al amparo de la buena fe. En cuanto al ministro, sería curioso saber que impulsó a Rajoy o a su sombra, el nombramiento de semejante personaje que parece anclado en los años de la posguerra civil. He conocido a muchos alumnos del colegio El Pilar de Madrid, pero nunca sospeché que pudiera darse un caso como el de este ministro, salvo que… sea miembro numerario o supernumerario del Opus. Me gustaría ver su árbol genealógico por parte de padre.
El PSOE fue castigado por su gestión y por la credulidad de los indecisos ante las calumnias y difamaciones que se vertieron por parte del PP, que hizo una oposición deleznable e injuriosa, pero la abstención de muchos, la indolencia de otros y la amnesia nacional, ha conducido a España a la amarga situación que vivimos y ante la que poco podemos hacer con un PP que ostenta la mayoría absoluta.
PP = ULTRADERECHA FRANCOCATOLICA
Definitivamente, creo que José Ignacio Wert tiene un serio problema. Como diría el periodista Alejandro Gándara, “posee un complejo de singularidad rayano en la psicopatía”. Salir en defensa de los colegios que separan a los alumnos por sexo requeriría una explicación por parte del ministro medianamente entendible por los ciudadanos. El titular de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España, inexplicablemente, pretende pasarse por el arco del triunfo la no discriminación por razón de sexo contemplada en el artículo 14 de la Constitución Española y, también, el artículo 84 de la Ley Orgánica de Educación de 2006, en su afán por retrotraer a los españoles a la moral sexual del nacionalcatolicismo y de los conventos. La Iglesia Católica, cómplice del genocida Franco, fue durante casi cuarenta años la encargada de “educar” a su estilo a una juventud minada por la tuberculosis y la falta de alimentos. Aquella jerarquía eclesiástica, representada por unos obispos fascistas, se permitía jugar desde sus palacios episcopales con las estadísticas del Más Allá, afirmando sin empacho que casi el 90% de los condenados a las penas del infierno lo eran por faltas graves contra el Sexto Mandamiento. Esos colaboradores de sotana integrados, salvo honrosas excepciones, en la trama civil del golpe de Estado de 1936, y que más tarde rendirían pleitesía y entrarían bajo palio a Franco en los templos, fueron los encargados de anular los avances sociales de la República y de invadir los espacios más íntimos de las familias. Mariano Rajoy, a mi entender, se equivocó nombrando ministro a Wert. Tal vez le traicionó su subconsciente, ya que el apellido alemán Wert se traduce al castellano como “suerte”, que era lo que éste necesitaba. Pero hubiese dado lo mismo haber nombrado ministro a Aquilino Polaino, numerario del “establishment opusino”, psiquiatra y mosca cojonera para que aplicase a profesores, padres y educandos sus conocidas “técnicas de sugestión” en lo que respecta a la homosexualidad, ese “pecado nefando”. Wert entiende que la alta cultura está destinada para los señoritos que pueden pagarla y que tiene criterio estético. La “reserva indígena” debe seguir asistiendo a los colegios públicos, donde anida la mezcla de razas, los peligros de diversa etiología y en donde no importa que cohabite un “tótum revolútum” en el interior de sus aulas. San Agustín negaba que pudiesen existir habitantes en las antípodas porque se caerían en el espacio. Wert, mucho más simple en sus planteamientos, prefiere conceder ayudas a la Tauromaquia que becar a los estudiantes. Es un curandero que actúa de buena fe, consciente de que el eclipse es lo sagrado.
El ministro no es un objeto fóbico como le gusta afirmar, sino un sujeto repulsivo (no por su aspecto, viscoso como el de una babosa). Sujeto, porque actúa y toma decisiones; repulsivo, porque sus actuaciones y decisiones nos acercan cada día más al nacionalcatolicismo franquista. Creo que escuelas, institutos y universidades públicas deberían nombrarle personaje histórico del año y darle una placa por su contribución a la memoria histórica. ¡Qué facha! (y no va por su aspecto, insisto)
Wert no debe saber ese viejo y malísimo chiste que cuenta que: un mejicano dice que en su tierra todos son muy machos y el español le contesta que aqui la mitad son machos y la mitad hembras pero nos lo pasamos muy bien.
No seas retrógrado y si quieres separar sexos hazlo con tu dinero no con mis impuestos.
¡PERO ES QUE NO HABÍA NADIE PEOR PARA SER MINISTRO!¿QUÉ VA A SER LO SIGUIENTE? MISA DIARIA EN LOS COLES, REZO DEL ROSARIO MIENTRAS COSEMOS Y EJERCICIOS ESPIRITUALES OBLIGATORIOS.
Diossssss, ¿pero de dónde han sacado a este hombreeeeeeee, de un NODO?.