Este jueves, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como máximo responsable teórico de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, intentará apagar el incendio que se ha producido en los Ministerios de Hacienda e Industria a raíz de la reforma energética, y que ha provocado un enfrentamiento publico insólito entre Montoro y Soria, sobre quién tiene autoridad para regular un sector que en estos momentos, por el déficit tarifario, lleva arrastrando un agujero de más de 25.000 millones de euros.
Como si perteneciesen a dos facciones distintas del mismo partido, Montoro y Soria han mantenido en público un rifirrafe dialéctico en el que han dejado claro que no se entienden, que cada uno quiere hacer una reforma distinta del sector, que junto a esas opiniones dispares hay importantes intereses de poderosos “lobbys” que han tocado todos los resortes administrativos para conservar sus privilegios a cambio de perjudicar al consumidor que sigue pagando el precio de la luz a un precios superior al de cualquier otro país del entorno, y que esa pelea pública se ha producido porque no hay la mínima coordinación en el equipo económico del Gobierno.
En principio, esa coordinación la debería haber efectuado un vicepresidente económico, una figura de vital importancia dada la gravedad de la situación económica y, dado que la economía está condicionando toda la política, pero, Rajoy, desde el principio, se ha negado al nombramiento de ningún vicepresidente económico. Es más, ha querido nombrar como ministros económicos, en clara competencia, a dos personas, Montoro y de Guindos, que nunca se entendieron y que tienen que hacer continuas ostentaciones de poder para hacer méritos y, en un futuro, poder competir por la vicepresidencia económica. Para Rajoy es, en teoría, la situación ideal para hacer de árbitro aunque, al final, la pereza a la hora de tomar decisiones complica todo.
Igual que hay tensiones entre Montoro y de Guindos (hasta ahora va ganando el Ministro de Economía y Competencia, simplemente porque su conocimiento del inglés le ha dado oportunidades en Europa que no ha podido tener el ministro de Hacienda), hay tensiones entre Montoro y Soria, ya que Rajoy no dejo que el ministro de Hacienda nombrase a nadie de su equipo ministro de Industria e, impuso el nombre de José Manuel Soria, a pesar de la poca simpatía que despertaba el canario en Motoro y en su equipo.
De cualquier forma, todos estos antecedentes no explican la virulencia del enfrentamiento entre los dos miembros del Consejo de Ministros, y que se haya llegado al extremo de que Montoro. con esa falta de sutiliza que le caracteriza , haya dicho que hasta que él lo decida “la reforma no irá adelante, anuncie quien lo anuncie” o que Soria , haya criticado en público a Montoro, recordando sus errores, ya que primero hubo que aprobar una reforma del IRPF, y subir los impuestos, para rectificar más tarde, y subir, además el IVA tal como venía pidiendo Bruselas.
Por otra parte, el tradicional enfrentamiento que las eléctricas mantienen con Montoro, el hecho de que determinado entorno personal y profesional del Ministro de Hacienda esté relacionado con la llamada triple A (Acciona, ACS y Abengoa, especialmente esta ultima), la división del sector sobre la reforma y las subvenciones que, hasta ahora se ha dado a las llamadas renovables., han creado un clima enrarecido en el que los “lobystas” intentan , por todos los medios, “convencer” a los políticos, de lo que más les conviene a quienes les pagan , aunque sea a lcosta del consumidor.

Pablo Sebastián
José Oneto
Fernando Glez. Urbaneja
Marcello
José Luis Manzanares
José Javaloyes
Primo González
Juan Fco. Martín Seco
Alberto Piris
Daniel Martín
Fernando Fernández Román
Ignacio Sebastián de Erice
Julián García Candau
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