El aislamiento financiero que padece la economía española desde la pasada primavera muestra algunos síntomas esperanzadores de que podría estar llegando a su fin. Esta martes, el Santander ha logrado romper el cerco de los mercados y ha colocado una emisión de deuda de alta calidad entre los inversores institucionales extranjeros por importe de 2.000 millones de euros, aunque la demanda ha sido algo más alta. El coste de esta primera incursión del sector bancario español en el mercado de emisiones ha sido todavía elevado, pero hace unas semanas ni siquiera se podía hablar de costes. Simplemente no había crédito.
La colocación del Santander llega el día en el que la prima de riesgo ha tocado la zona más baja desde hace tres meses, en torno a los 470 puntos básicos, con los tipos a largo plazo en la zona del 6,3%. El Tesoro también ha logrado una buena captación de dinero este martes, al colocar Letras a 12 y a 18 meses por un volumen total de 4.500 millones de euros a costes muy inferiores a los de julio pasado, en torno al 3,22% y 3,45%. Dentro de una semana habrá más emisiones de deuda a corto plazo.
Dado que las emisiones ya realizadas en el conjunto del año alcanzan cifras que representan más del 70% de las necesidades del conjunto del ejercicio, se podría ser razonablemente optimista sobre la superación de los problemas que durante los últimos meses han limitado seriamente la capacidad de financiación del país. A los costes a los que se está situando la financiación externa, si la prima de riesgo continúa cayendo al ritmo de estas últimas semanas nos encontraremos con un panorama financiero mucho más asequible en el tramo final del año. En el curso de unas pocas semanas, los tipos de interés han descendido en algo más de un punto de interés. Deberían ver recortes de al menos otro punto y medio para que la economía, tanto el sector público como el privado, alcance una normalización financiera digna de tal nombre.
Por ello, falta que la tendencia vista en las últimas fechas logre consolidarse. La baza del Banco Central Europeo, con una intervención adecuada que logre reconducir la prima de riesgo hacia la zona de los 300 puntos básicos como máximo, es el próximo paso. Los mercados lo dan por hecho, aunque habrá que esperar al día 6 de septiembre para comprobar el alcance de las intenciones del BCE y su impacto real en los mercados.
Para la economía española, la distensión de los mercados de deuda es de vital importancia porque debería abrir la puerta a una financiación más fluida del sector privado, que es en donde se encuentran las mayores dificultades, dada la cuantiosa deuda que presentan algunas de las empresas de primera fila. Las ventas de activos realizadas por algunas empresas españolas en las últimas semanas (Telefónica, ACS, Ferrovial,…) van en la buena dirección, pero el proceso de desendeudamiento privado está tan sólo en sus principios. Telefónica, Iberdrola y las constructoras son las empresas de tamaño grande que mayor nivel de endeudamiento han asumido en los últimos años y están presionadas para reducirlo, ya que de ello dependerá la correcta evolución de sus actuales cuentas de resultados y sobre todo su capacidad para invertir y seguir creciendo en el futuro.

Pablo Sebastián
José Oneto
Fernando Glez. Urbaneja
Marcello
Primo González
José Javaloyes
José Luis Ruiz-Navarro
Ramón Tamames
Daniel Martín
Patxi Andion
Fernando Fernández Román
Julián García Candau
| Lun | Mar | Mie | Jue | Vie | Sab | Dom |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |