Todas las elecciones en el País Vaco, especialmente las autonómicas, son a cara de perro, determinantes. En todas hay algo importante en juego para los vascos y para los demás españoles. Los dos partidos nacionales, españoles, tensan su posición, entre otras razones porque comparten electorado que puede votar una u otra sigla, PP o PSOE, en función de la coyuntura, lo cual determina quien de los dos gana al otro.
El Presidente López podía aguantar hasta comienzos del 2013, aun a costa de no sacar adelante ningún proyecto, no el Presupuesto de ese año, una vez que el PP le retiró su apoyo hace meses. La única razón para aguantar sería dar oportunidad a alguna estrategia de pacto nacional de los dos grandes partidos para hacer frente a la crisis económica. Pero no parece que eso sea posible, no está en el ánimo de Rajoy hacer concesiones a ningún adversario desde esa mayoría absoluta que el permite pasar decretos-ley como quien cose. Ya lleva 21 y el viernes saldría alguno más.
Las elecciones vascas pueden ir acompañadas de las gallegas, tal y como ocurrió en marzo del 2009, con cálculo erróneo del bipartito socialistas-galleguistas. Ahora el que calcula es Núñez Feijó que teme, que a medida que pasen los meses, la marca PP sufra más desgaste y que le toque ser el primero en pagar el pato, al revés de lo ocurrió en marzo del 2009, cuando ganó; a costa de Zapatero; por poco, pero ganó.
La convocatoria vasca mete en campaña electoral a todos desde el minuto primero del nuevo curso. A los populares les interesa trasladar a los ciudadanos vascos que son un partido de paz, que van a ayudar a que los asesinos sigan sin matar. Sólo desde esa estrategia se puede intentar entender lo que viene ocurriendo estas semanas con los presos. Lo del PSE es más complicado y emocional.
El presidente López se enorgullece de que durante su mandato los ciudadanos vascos van tranquilos por la calle, no le llama la atención lo difícil que resulta firmar un parte médico para enviarlo a un juez. Ya no nos matan, decía un perseguido de ETA, pero ahora no nos dejan vivir. Es un resumen menos amable que la visión de López.
La aritmética de las elecciones vascas volverá ser decisiva; y no va a ser fácil la suma. Las encuestas dicen que ganará el PNV pero sin votos suficientes para una aventura en solitario; y que Bildu-HB-ETA pueden ser los segundos e incluso amenazar a los primeros. El PNV tendrá que elegir a quien le pide prestados lo votos; resucitar la alianza con el PSE no parece probable, entre otras razones porque los socialistas no tienen nada que ofrecer de lo que quiere el PNV. Y pactar con el PP, que si tiene mucho que dar, supone otro tipo de riesgos. Tampoco hay que descartar la aventura nacionalista radical, entre otras razones porque en España, desde hace unos años, la tostada tiende a caer por el lado de la mantequilla y se llena de porquería. Las vacas vuelven a ser decisivas, pero con muy mala pinta.