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Este precepto, referido a “casos especiales“, especifica que “los penados enfermos muy graves con padecimientos incurables, según informe médico, con independencia de las variables intervinientes en el proceso de clasificación, podrán ser clasificados en tercer grado por razones humanitarias y de dignidad personal, atendiendo a la dificultad para delinquir y a su escasa peligrosidad”.
El instructor, que se encuentra de guardia esta semana y sustituye al juez de Vigilancia Penitenciaria, José Luis Castro, también solicita a Instituciones Penitenciarias los “informes médicos actualizados” sobre el estado de salud del interno para que, una vez recibidos, la Clínica Forense de la Audiencia Nacional emita un informe sobre su situación.
El Departamento de Sanidad del Gobierno vasco ha confirmado este jueves que el informe médico sobre Uribetxebarria establece que su situación es “irreversible” y “clínicamente estable”.
La decisión del juez se produce el mismo día que el fiscal de la Audiencia Nacional Jesús Alonso ha solicitado al médico forense un informe sobre el estado de salud del etarra en el que detalle si “puede ser tratado adecuadamente en los servicios penitenciarios hospitalarios”.
En una diligencia solicitada al Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, el representante del Ministerio Público reclama que el penado sea examinado por el médico forense para evaluar “la evolución de la enfermedad, el pronóstico de la misma a coste médico y el plazo y lugar adecuado para el tratamiento de este tipo de dolencias”.
La excarcelación definitiva del preso, que fue condenado como secuestrador del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, depende del juez central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, aunque precisaría de un informe anterior de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias concediéndole el tercer grado penitenciario.
El fiscal también pide al centro penitenciario de Zaballa (Álava), en el que debía estar recluído el etarra antes de su traslado al hospital Donostia de San Sebastián, y a los Servicios Centrales Penitenciarios que informen del “tratamiento que el condenado está recibiendo en la actualidad así como de la capacidad del sistema penitenciario para tratar adecuadamente este tipo de dolencias”.
Del mismo modo, reclama a Instituciones Penitenciarias que aporte a la Audiencia Nacional el expediente administrativo que “hayan podido incoar” para la aplicación al interno de la “libertad condicional por enfermedad grave”.
Las huelgas de hambre no influirán en la decisión
Fernández Díaz ha querido precisar también en sus declaraciones que la decisión que tome Interior no estará influida por las huelgas de hambre, sino que el Gobierno actuará conforme a la Ley. “Las huelgas de hambre ni nos han afectado, ni nos van a afectar”, apostilló.
También criticó que “ni la izquierda abertzale, ni ETA, ni Bolinga han tenido la mínima compasión en estos momentos hacia la persona de José Antonio Ortega Lara que durante 532 días estuvo enterrado en vida”.
“El Gobierno aplicará la ley”
Desde que la izquierda abertzale inició la campaña de presión en torno a la excarcelación de Bolinaga, el Gobierno ha respondido que se limitará a aplicar la ley, que pivota en torno al artículo 104 del Reglamento Penitenciario
En caso de que se confirme su situación extrema debido al cáncer que padece, la Junta de Tratamiento de la cárcel de Zaballa (Álava) debería redactar un informe proponiendo su progresión al tercer grado penitenciario. El carcelero de Ortega Lara ha permanecido hasta el pasado 1 de agosto en el centro penitenciario de León aunque depende oficialmente a la cárcel alavesa, en la que no llegó a pernoctar al ser trasladado directamente al hospital de San Sebastián.
Dada la situación especial, esta propuesta de tercer grado atenderá únicamente a criterios de salud, a diferencia de otros supuestos en los que se atiende a la cantidad de condena cumplida o su capacidad de reinserción. La Junta de Tratamiento debe elevar esa propuesta a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, a quien competería en exclusiva aprobar las progresiones de grado.
La “farsa” de la huelga
Por otro lado, conversaciones interceptadas a presos etarras en los últimos días han revelado las trampas, imposiciones de la banda y las discrepancias en torno a la huelga de hambre a la que se han adherido ya 273 reclusos de ETA para reclamar la excarcelación de Bolinaga.
Según publica este jueves ABC, la mayoría de estos presos se apuntaron a la “farsa” de esta huelga sabiendo que el ayuno duraría poco tiempo, ya que como decía a un amigo un preso en un centro penitenciario de Sevilla “esta huelga va a durar muy poco, porque o lo sueltan (a Uribetxeberria, que se encuentra gravemente enfermo) o la palma”.
El líder de Batasuna Arnaldo Otegi, que también anunció que se unía a esta protesta, hablando con un amigo que le visitó en prisión, advertía de que “la huelga es imparable” y añadía que “la putada es que se lo tomen (en el Gobierno) como un pulso” porque “lo tenían fácil. Lo sueltan mañana y ya está”.
Otra de las conversaciones que demuestran las imposiciones de la banda es la que mantiene una madre con su hija presa a la que le indica: “me han dicho que tienes que hacer un día de huelga. Ya te dirán cuando es”.
Los 273 son el número de reclusos que hasta el martes a la hora de cenar se habían declarado en huelga de hambre, aunque 43 se dieron de baja.
Desde Prisiones advierten de que la cifra total de presos etarras en huelga de hambre fluctúa constantemente y destacan que algunos reclusos, pese a haber declarado su adhesión a la protesta, se limitan a dejar de ir al comedor para luego comer en sus celdas los alimentos que compran en el economato.
En otros casos, los terroristas utilizan la excusa de que han rellenado en euskera su formulario, en el que sólo consta que hacen huelga del patio, con lo que esos reclusos se limitan a quedarse un día en sus celdas.