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Cosmo, como se autodenomina frecuentemente la publicación, se diferencia de otras revistas femeninas por su devoción a las listas con trucos sexuales y desenfadadas recomendaciones sobre la relación de pareja, además de sus habituales notas sobre maquillaje o sobre lo último en materia de moda.
Era “un icono”, dijo Frank Bennack Jr., director ejecutivo de Hearst Corporation, para quien su “fórmula de consejos directos y honestos en relación a las relaciones, la carrera y la belleza revolucionaron la industria de las revistas”.
Gurley Brown se hizo cargo de Cosmopolitan en 1965 y se dedicó a predicar su mensaje de que “las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes”, lema de la “chica Cosmo”. Hacia 1980 la publicación contaba con 300 páginas, un tercio de ellas de publicidad. En la actualidad se publica en 35 idiomas en más de 100 países.
En 2006 Gurley Brown explicó que el impacto de su libro “Sex and the Single Girl” cambió el equilibrio en el dormitorio. “Antes de que escribiera mi libro, se pensaba que el sexo era sólo para los hombres y que las mujeres sólo cedían para satisfacerlos”, afirmó. “Pero escribí lo que sabía que era cierto, que el sexo puede ser placentero tanto para los hombres como para las mujeres”, dijo.
Gurley Brown y su marido, un productor que murió en 2010, también fueron filántropos. Gurley Brown acaba de donar recientemente 30 millones de dólares a las universidades de Stanford y Columbia para la creación de un Instituto para la Innovación de los Medios.
El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, la describió como la “quintaesencia neoyorquina: nunca tuvo miedo de decir lo que pensaba y estaba llena de consejos. Empujó los límites y muchas veces los rompió, despejando el camino para que otras jóvenes mujeres lo siguieran”.