“Prometheus”, la muy esperada precuela de “Alien”, se estrenó en casi todas partes a finales de mayo o principios de junio. En España, quizás por la Eurocopa, quizás por homenaje alegórico a nuestra propia situación, el filme ha llegado con enorme retraso. Por fin he podido ver una película que prometía aclarar el origen de los terroríficos asesinos alienígenas, perfectamente adaptado para sobrevivir al reproducirse incesantemente a costa de sus víctimas.
“Prometheus” no está mal. Si no tuviera unos precedentes tan legendarios -la primera y la segunda película de la serie “Alien”, quizás la tercera, nunca la cuarta, y de ninguna manera la pésima doble entrega de “Alien vs Predator”- quizás me habría gustado más. Tiene ritmo, intensidad, algunas escenas brillantes. Si bien la protagonista, Noomi Rapace, carece del carisma para encabezar ningún reparto, los secundarios -especialmente la portentosa estrella emergente Michael Fassbender y la siempre interesante Charlize Theron- compensan con creces este misscasting, hijo de la versión escandinava de “Millenium”. En definitiva, se puede ver sin bostezar.
El problema es que “Prometheus” apenas responde a un par de las preguntas planteadas por las viejas películas de “Alien”. El Space Jockey de la primera ahora se convierte en uno de los Ingenieros que, aparentemente, crearon la vida en la Tierra. A partir de ahí, en lugar de respuestas, se plantean infinitos nuevos dilemas, algunos de difícil localización e imposible -de momento- solución. Sin la ayuda de algunas páginas de internet, me habría resultado incomprensible gran parte de la película.
Scott ha prometido que habrá dos nuevas entregas. La segunda ya está en marcha. Hemos visto cómo surge el ADN del alienígena, pero apenas existen mentes preclaras para entender cómo se conectará esto con el universo “Alien”. Surge así un nuevo concepto de cine, más allá de las sagas tan comunes en los últimos años, donde se riza el rizo para complicar la peli por entregas como, si en lugar de cine, se tratara de una novela decimonónica.
Desde que vi “El Imperio contraataca”, años ha, siempre me ha fastidiado que me dejen a medias al final de una peli. Eso se ha convertido en una constante en los últimos años, donde hasta las últimas entregas se dividen a su vez en dos partes para mayor proyección comercial. Ahora tendremos que esperar años para comprender los enigmas planteados en “Prometheus”, eso si no deciden tirar por otro lado y plantear unos nuevos.
Luego se quejan de que la gente no vaya al cine. Siempre fui un fan entregado a la serie “Alien”. No vi la segunda peli de “Alien vs Predator”. “Prometheus” es bastante mejor que esta serie, pero su concepción, tan rebuscada, resulta irritante. Aparte de no terminar de conectar con su predecesora de 1979, lo único que me queda claro es que Noomi Rapace no le llega a la suela de los zapatos a Sigourney Weaver. Hasta en eso hemos salido perdiendo. Lamentablemente, solo habrá una teniente Ripley. Esperemos que, pronto, de nuevo aparezcan “marcianos” peligrosísimos. No pido mucho; creo.

Pablo Sebastián
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