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Assange asegura que es víctima de una “persecución política” orquestada desde Washington por revelar cientos de miles de documentos clasificados del Departamento de Estado sobre las guerras en Irak y Afganistán y sobre las relaciones diplomáticas con otros países.
El presidente de Ecuador anunció el lunes que su Gobierno responderá esta semana a la solicitud de Assange, pero las fuentes consultadas por The Guardian han adelantado que la repsuesta será ‘sí’.
De hecho, fueron las autoridades del país sudamericano las que se pusieron en contacto hace varios meses con Assange para plantearle esta opción, por lo que cuando éste entró en la Embajada ya existía “una especie de trato” entre las dos partes.
La Administración británica, por su parte, ha aclarado este martes a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores que tiene unos compromisos que cumplir.
“Reino Unido tiene la obligación legal de extraditar a Assange a Suecia. Estamos decididos a cumplir con esta obligación”, ha apuntado el Foreign Office británico, en un mensaje recogido por la agencia de noticias Reuters.
El ministro de Exteriores ecuatoriano, Ricardo Patiño, no ha querido confirmar la concesión del asilo pero sí ha admitido en una entrevista a Reuters que, en caso de que fuese aprobado, existen otras cuestiones que “tener en cuenta”, en particular cómo podría Assange abandonar Reino Unido sin ser arrestado.
Su decisión de encerrarse en la Embajada le ha llevado a incumplir las condiciones de su libertad condicional y, por tanto, las autoridades británicas podrían detenerle en su camino al aeropuerto.
El Gobierno británico cuenta con la posibilidad de conceder al fundador de Wikileaks un salvoconducto que le permita llegar al aeropuerto, pero esta medida supondría incumplir sus compromisos con las autoridades suecas y las decisiones que la propia justicia de Reino Unido ha dictado.
En este sentido, Patiño ha dicho que, al margen de analizar en materia de asilo, su Gobierno también examina “lo que ocurriría después”.