El incidente ocurrió sobre las 15.00 horas (21.00 hora peninsular española). Cuando los agentes iniciaron el protocolo para detenerle Kennedy se revolvió y sacó un cuchillo de casi 30 centímetros. Los policías le pidieron en repetidas ocasiones que tirara el arma a medida que el hombre avanzaba por la Séptima Avenida y le lanzaron hasta seis ráfagas de spray de pimienta.
Entonces, siempre según la versión oficial, el hombre se lanzó contra los policías, que respondieron disparándole al torso. Por el momento se desconoce el número de heridas de bala que recibió, aunque en los vídeos grabados por distintos testigos se escuchan varios disparos y comentarios de reprobación.
El herido fue trasladado al Hospital de Bellevue, donde fue declarado muerto. Tres de los agentes fueron tratados por heridas de escasa consideración.
Seguro que la policía de Nueva York no tiene armas de letalidad reducida. O en último extremo, podían dispararle a las piernas. Todo ello sin falta de entrar en contacto con el individuo, a pesar de que deberían ser expertos en defensa personal. Pero no, estos van a lo fácil, y en cuanto a uno de esos policías se le escapa un tiro, se contagian todos y acribillan al sujeto en cuestión.