Este lunes de agosto hace cinco años en pleno estallido de las hipotecas subprime o hipotecas basura, se hacía público que los bancos españoles estaban a salvo de la crisis “subprime” que acababa de estallar en Estados Unidos tanto por su casi inexistente exposición a las hipotecas de riesgo como por su nula expropiación a bonos garantizados con activos de este tipo. Tanto el BBVA como el Santander indicaban que su exposición a los créditos de alto riesgo era prácticamente nula y otras entidades como Sabadell, Bankinter o Popular no hacían comentarios o no estaban disponibles ese lunes de Agosto para hacerlos.
Lo cierto es que los bancos españoles intentaban tranquilizar en los últimos meses al mercado, indicando que su inversión crediticia era de calidad. Pero la sombra de la duda era alargada, mas cuando BNP Paribas, que acababa de congelar tres de sus fondos, señalaba que no estaba afectado por los créditos de alto riesgo.
El secretario de Estado de Economía David Vergara afirmaba “no estar preocupado por los problemas crediticios” y, desde la oposición popular, se acusaba al vicepresidente económico Pedro Solbes y al Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, de no haber efectuado ni una sola declaración sobre esta crisis cuyo origen está en Estados Unidos.
Cinco años más tarde, también un lunes de agosto, parte de esa Banca y el sistema financiero, especialmente las Cajas de Ahorros, tan despreocupados todos por las hipotecas basuras norteamericanas y de las propias que habían dado sin muchas garantías con un crédito fácil y barato, están pendientes de la primera entrega de 30.000 millones de euros que irá al FROB (Fondo de Reordenación Ordenada Bancaria) para repartirlos entre las cajas nacionalizadas por el Gobierno o por las que necesiten con urgencia ayudas inmediatas.
Hace ahora cinco años que en España comenzaron a aparecer los primeros síntomas de que la economía había empezado a “desacelerarse”.
Hacía unos meses que había estallado la crisis de las hipotecas subprime o hipotecas basura en los mercados de titularizaciones de Estados Unidos y un 18 de Julio del 2007 se produce la quiebra de dos Fondos de Inversiones contaminados por unas hipotecas concedidas sin ninguna garantía y sin ningún control.
El banco Bearn Stearrns (toda una Institución) resulta tocado y aquí, ante la primera señal de alarma se asegura desde el Gobierno que la crisis norteamericana no tiene por que afectarnos, que aquí no había hipotecas basuras (¿que eran, si no, todas esas hipotecas a mileuristas a pagar a cincuenta años o a inmigrantes avalados por otros inmigrantes?) y que el sector de la construcción podía estar tranquilo.
Instalados en plena burbuja inmobiliaria a pocos meses de las elecciones generales, confiados en que el crecimiento económico no tenia fin y que se estaba creando la mayor parte del empleo que se creaba en Europa, se piensa que Estados Unidos está muy lejos y que sus males no tienen por que afectar a una economía como la española. Sin embargo ya hay síntomas de contagio.
Se produce el primer repunte del paro, sobre todo en el sector de la construcción y se detectan los primeros síntomas de nerviosismo en los mercados financieros y bursátiles por lo que parece que es una inminente tormenta de grandes dimensiones.
Pero, desde el Gobierno no se reconoce la gravedad de la situación. Se habla, simplemente de desaceleración económica y se tarda casi un año en reconocer los primeros síntomas de lo que es la peor crisis económica desde el final de la guerra civil hasta el punto que entramos en una recesión y comienzan a ceder el déficit publico. Hay que recordar que hace cinco años la prima de riesgo española estaba en los once puntos, ahora hemos superado los 600 y nos hemos quedado en la franja de los 550 puntos, una cifra que nos obliga a pedir el segundo rescate que, probablemente se hará efectivo a mediados del próximo mes de septiembre.