Antonio Gala, moreno y enjuto de verde luna, ha regresado a las páginas del diario El País donde fue columnista tiempo ha con unas declaraciones en las que le ha dado un bastonazo a Pedro J. Ramírez, el director del diario El Mundo, donde Gala escribe o escribía, y no sería de extrañar que eso fuera el principio del fin de su paso por el “tabloide” de Pedro J. y el regreso de Gala al rotativo de Prisa. Y no solo por el maltrato que el director de El Mundo suele dar a los columnistas independientes que triunfan y no se someten a los dictados del director, sino puede que también por el deterioro de la calidad y de la línea editorial de este diario que no está a la altura informativa y analítica de las muy graves circunstancias que sufre este país, renunciando además a la acción de contra poder que debe ejercer todo periódico que se precie de democrático.
Gala acaba de salir airoso de un doloroso y complicado cáncer y mantiene encendida, impertérrito, la llama de su independencia y de su compromiso moral, democrático y social, y habla sin pudor y sin tapujos, como lo hizo siempre. Y esta vez da la impresión de que, está hastiado y cabreado con todo lo que nos rodea, empezando por el Gobierno de la nación al que ha calificado de “pandilla de gilipollas”. Esa pandilla a la que cuida y adora el diario El Mundo sin el menor espíritu crítico, ni distancia del poder.
Y dice el escritor cordobés que Pedro J. “tiene miedo”, y que ha postergado su recuadro dominical porque suele ser muy crítico con la Iglesia, a la que Pedro J. –especialmente al Opus Dei- suele cuidar con esmero, o puede que por interés para tener el apoyo de la COPE y no perder los lectores confesionales que se disputa con La Razón y el ABC. Periódico este último que anda en coplas de una fusión inminente con el diario El Mundo, que podría ocurrir a la vuelta del verano inclinando, más si cabe, el rotativo de Pedro J. hacia el lado conservador del ancho campo mediático. Y, en ese caso, escritores como Gala, iconoclasta e irreverente donde los haya, verían comprometida su posición. De ahí que su entrevista en El País y su bastonazo a Pedro J. pueda constituir el anuncio de una ruptura final entre Gala y El Mundo.
Un pacto que lo fue de interés, tras la muerte (o el asesinato) de El Independiente, esa hermosa nave de papel donde Gala –desde su proa- tuvo momentos de gran brillantez. Un pacto, ese de Antonio y Pedro J. que parece tocar a su fin si Gala decide por fin regresar a las páginas El País –y este diario le invita a hacerlo-, o simplemente se marcha a Internet, ese ancho camino de fuga en el que Antonio siempre tendrá las puertas abiertas.
En todo caso, lo ocurrido con Gala en El Mundo da una idea del creciente deterioro de este periódico que nunca ha sabido estar en la zona alta del periodismo de calidad, sino más bien en la línea gualda del escándalo, las operaciones políticas de “diseño” a las órdenes de su director, y en el llamado periodismo de denuncia que en un tiempo, ya pasado, lo fue de investigación, antes de que se metieran en absurdas y falsas conspiraciones como las del 11-M. ¿Qué pasará en El Mundo a partir del mes de septiembre? ¿Habrá fusión con ABC? ¿Se irá Antonio Gala a El País? ¿Se irá Pedro J. de la dirección del nuevo periódico fusionado? No se sabe, pero todo apunta a que algo va a pasar. De momento ya tenemos nuevas intrigas e incógnitas periodísticas de verano, que en el mes de septiembre se resolverán.