La selección española de baloncesto ya está en la final olímpica. Será la tercera ocasión en que luche por el oro. En Los Ángeles y Pekín perdió con Estados Unidos. Escribo antes del encuentro USA-Argentina y debo suponer que el adversario de España será, por tercera y segunda vez consecutiva, el equipo de la NBA, que con profesionales y aficionados ha sido el supercampeón olímpico.
El partido con Rusia no se aguardaba con optimismo. En el enfrenamiento de la fase preliminar se perdió en los últimos minutos. El equipo nacional ha jugado de manera poco consistente durante todo el torneo y aunque ganó a China y Australia sin grandes apuros, las pasó moradas contra Gran Bretaña y perdió con Rusia y Brasil. Ante los franceses fue necesario que sacara a relucir la garra de que había adolecido con anterioridad. Contra los franceses había una cuestión de honor. Contra Rusia se trataba de llegar a la final. Había necesidad moral de reivindicarse y alcanzar el partido que se le había pronosticado antes del comienzo. Sucedió que lo pronosticado con el equipo de fútbol fracasó. El baloncesto nos llenó de dudas y finalmente hubo que decir que si jugando mal estaba llegando a disputar las semifinales, en cuanto mejorara llegaría a la final.
Así sucedió, aunque para ello fue necesario que a partir del tercer cuarto con Rusia mejorara sustancialmente. De una parte era preciso que jugara el equipo titular y Scariolo cayó en la cuenta. Era de absoluta necesidad que mejorara el porcentaje de tiro y que los rusos no estuvieran tan acertados. El cambio se notó en el marcador y a partir de la primera ventaja española se vio que el final iba a ser apasionante como lo fue.
Rusia perdió algunos balones y España acertó en varios triples. Especialmente uno de Calderón que cambió el signo del encuentro. Rusia dispuso de la ventaja de una falta antideportiva, a menos de dos minutos del final, y Kirilenko falló los dos tiros libres. Después padeció una falta personal y de los dos disparos sólo metió uno.
Scariolo volvió a jugar con fuego al poner en cancha un equipo compuesto por Sergio Rodríguez, Reyes, San Emeterio, Ibaka y Llull.
La vuelta del equipo titular, con Calderón al mando, posibilitó un juego más preciso y menos acelerado en los tiros. Y de nuevo, plata asegurada.

Pablo Sebastián
Fernando Glez. Urbaneja
Marcello
José Luis Manzanares
Primo González
José Javaloyes
Inocencio Arias
Daniel Martín
Fernando Fernández Román
Julián García Candau