Ahora nos dice el BCE del orgulloso Mario Draghi que Europa crece mucho menos de lo previsto, un 0,3 % para 2012, que eso es casi una recesión de la que tiene la responsabilidad Alemania y la canciller Merkel de manera especial, porque la teutona se ha empeñado en un castillo de naipes que se le derrumba por todas partes: austeridad y más ajustes extremos, igual a desmesuradas cifras de paro y recesión. Grecia alcanzó ayer el 23% de paro, mientras España camina hacia el 25%, y así, con esta Europa, socialmente postrada y económicamente tocada es imposible avanzar sino mas bien retroceder alos tiempos de los enfrentamientos políticos y de tensionesentre distintas naciones de la UE, lo que constituye todo un fracaso político, además del económico y social.
Y hora es que se levanten en Europa voces contra la canciller Merkel, y sus cancerberos de la Comisión Europea y del BCE, empezando por el Parlamento Europeo que apenas sirve para pocas cosas pero que debería convertirse en la conciencia y la palanca social y de solidaridad inter europea –como muy bien sabe Josep Borrell- y en el grupo de presión política en contra de la pretensiones hegemónicas de Alemania y de sus malos modales democráticos con los países del Sur de Europa.
Entre otras cosas porque los planes de austeridad de Merkel están fallando estrepitosamente porque la medicina que la canciller está aplicando es excesiva para la enfermedad de la UE y se corre el riesgo de un infarto general, si todo sigue tal y como va. Pero ¿quien controla a Merkel? Las naciones hoy más afectadas como España e Italia no se atreven por causa de sus dificultades internas. Francia, con su nuevo presidente François Hollande, no se atreve a tensar la cuerda. Barroso en la Comisión Europea carece de fuerza política y el Parlamento Europeo es quien debe romper este bloqueo y exigir a Berlín un cambio de política porque el discurso de la austeridad de Merkel y del control exhaustivo del déficit no funciona y debe de ser revisado y sufrir una clara rectificación porque ahora lo importante es crecer y crear empelo. Luego Merkel se acaba de equivocar de punta a punta y debe rectificar. Lo acaba de decir el BCE con sus penosas previsiones de crecimiento para la zona euro en 2012 del 0,3 %.
Ante esta situación la diplomacia española parece perdida e incapaz de tomar e iniciativas como la de convocar en Madrid una cumbre de los países dañados de la UE –los “cerditos”- de Italia, Grecia, Irlanda, España y Portugal, que juntos suman muchos votos en el Consejo Europeo de la UE, y que deben de hacer oír su voz acompañados y apoyados por Francia que es el país que presume de la solidaridad. Algo hay que hacer, y cuando antes mejor. Y algo frente y contra Merkel que se ha equivocado de manera espectacular.
Aunque, eso sí, gracias a las naciones con problemas de la UE, la paridad del euro está baja frente al dólar y eso le permite a Alemania facilitar las exportaciones al tiempo que muchos de los los capitales y fondos internacionales se van a la deuda teutona, como los jóvenes cualificados y emigrantes de España. Es decir que Merkel se está aprovechando de la crisis y de la desgracia de los demás países de la UE con una actitud nada democrática y social, empezando por el Parlamento de la UE, que debería actuar con premura ante la gravedad de la situación económica y social de la Unión Europea que les paga sus sueldos y sus escaños para algo más que vivaquear.