Las 10 recetas que el FMI propone a España
Huawei asegura que no tiene planes de comprar Nokia
Los operadores de TDT en España deberán devolver 260 millones en ayudas
Obama desclasificará parte del programa de ciberespionaje masivo de su Gobierno
La bolsa comenzaba la sesión con ganancias superiores al 1 por ciento que le permitían recuperar el nivel de 7.200 puntos gracias al buen comportamiento de la deuda -la prima de riesgo bajaba a 535 puntos y el interés de la deuda a diez años al 6,79 por ciento-, a pesar de la rebaja anoche de la calificación de la nota de los bonos españoles por la entidad canadiense DBRS.
Las estadísticas chinas conocidas esta madrugada animaban a los inversores, ya que la caída del IPC cuatro décimas, hasta el 1,8 por ciento en julio, deja margen a la autoridad monetaria para introducir dinero en la economía, que se desacelera, como mostraron la producción industrial (9,2 %) y las ventas minoristas (13,1 %) del mes pasado, que crecieron menos que lo esperado y que en junio.
Las ganancias menguaron después de que el Banco Central Europeo (BCE) publicara su informe mensual, en el que recortaba las previsiones del PIB de la zona euro para este año -la economía caerá el 0,3 %, una décima más- y el próximo -crecerá el 0,6 por ciento, cuatro décimas menos-, aunque recogía su disposición a comprar deuda soberana de algunos países de la zona del euro pero con condiciones. Poco después del mediodía, la bolsa incurría en pérdidas y se acercaba a 7.000 puntos, lo que coincidía con ventas en el mercado de deuda después de que se conociera que Italia había hablado con las autoridades europeas sobre la posibilidad de recibir ayuda.
Antes de la apertura de Wall Street, el gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, dijo en una entrevista con la revista “Le Point” que el BCE podría comprar deuda soberana en el mercado secundario, algo que no hace desde marzo. Con la reducción del déficit comercial estadounidense cerca del 11 por ciento y el descenso de las peticiones semanales de subsidios de desempleo en Estados Unidos, de 367.000 a 361.000, el mercado nacional empezaba a remontar. Las ligeras pérdidas de Wall Street en la apertura desaparecían rápidamente con lo que el mercado nacional recuperaba el nivel de 7.100 puntos.
El mercado neoyorquino, situado en niveles de resistencia -precios que frenan las subidas- no sabía qué camino tomar y condicionaba que la bolsa española no pudiera abandonar las pérdidas, lo que conseguían algunas plazas europeas.
Al igual que ayer, Telefónica repitió cotización, y el resto de los grandes valores bajó: Iberdrola, el 1,68 por ciento; Inditex, el 1,13 por ciento; BBVA, el 1,07 por ciento; Repsol, el 1 por ciento, y Banco Santander, el 0,64 por ciento. Técnicas Reunidas lideró las pérdidas del IBEX con una bajada del 4,39 por ciento; Gas Natural, el 3,33 por ciento; DIA, el 2,3 por ciento, y Red Eléctrica, el 2,15 por ciento.
Bankia, que ha triplicado su valor desde el 18 de julio pasado por la próxima recepción de la ayuda europea, ha encabezado las subidas del IBEX con un alza del 19,32 por ciento, en tanto que Mapfre ganó el 3,4 por ciento; Bolsas y Mercados Españoles, el 2,96 por ciento, y Amadeus, el 1,75 por ciento.
En el mercado continuo destacó el Banco de Valencia, que ha subido el 135 por ciento por los mismos motivos que Bankia, mientras que Corporación Dermoestética presidió las bajadas al ceder el 6,56 por ciento.
El efectivo negociado en el mercado continuo ascendió a 1.290 millones de euros, de los que 200 correspondieron a operaciones efectuadas por inversores institucionales.
A brincos y saltos es como anda Europa. Las noticias malas se suceden sin contra réplica. Hay un adormecimiento general que se hunde en un cómplice silencio de: la clase política, los banqueros, los organismos europeos obligados a defender la eurozona, los medios de comunicación tomando partido según el político al frente de los gobiernos en jugadas de pirotécnica electorera, en fin, todos los que tienen la posibilidad de cambiar el rumbo a un empobrecimiento general. Ya toca a casi todos los países enfrentar ajustes que han saturado con su impericia – impericia propia de hacer lo que no se debe – generada por la Alemania de la señora Merkel, canciller de ese país.
Ese callejón sin salida de persistir la abulia popular será, a no dudarlo, el fin del euro, el fin de la Unión Europea que algunos imaginaron sería alternativa económica frente a un mundo globalizado. Sueños que se esfuman en el andamiaje muy frágil de las instituciones europeas creadas para los años felices, y sin respuesta para los altibajos del ciclo económico.