El presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, esta muy preocupado con la situación política y financiera de la Unión Europea y mantiene una intensa actividad diplomática en pos de lograr la estabilidad de la zona euro y especialmente en lo que a España se refiere, país al que Washington considera el eslabón mas frágil de la cadena europea. De ahí las llamadas a Obama a Mariano Rajoy y la ronda de contactos que su secretario del Tesoro, Timothy Geithner, ha mantenido en las últimas semanas con los principales responsables europeos a fin de conseguir que tanto Alemania como la Comisión Europea y el BCE faciliten a los gobiernos de España e Italia una salida razonable para sus problemas financieros respectivos.
Sin embargo las gestiones de Estados Unidos no parecen haber servido de mucho y se han topado con la intransigencia de Ángela Merkel y del presidente del BCE, Mario Draghi, de ahí que cabe imaginar que Obama se haya sumado a la presión de Berlín para que los Gobiernos de Madrid y Roma acepten solicitar el rescate de sus respectivas deudas públicas por los fondos de la UE, con el objetivo de facilitar la estabilidad de la zona euro frente al ataque de los mercados y para aliviar las necesidades de liquidez de ambos países.
Ese y no otro ha podido ser el mensaje que Obama ha transmitido a Rajoy, reconociendo los esfuerzos y ajustes del Gobierno de Madrid, pero a sabiendas el presidente americano que el tiempo corre a grandes velocidades y que estos rescates no se deben de aplazar mucho mas en el tiempo.
A los americanos, además, no solo les preocupa la crisis del euro sino las consecuencias políticas que esta situación podría tener en el seno de la UE, si la imagen de una Alemania hegemónica e insolidaria acaba por instalarse en el territorio europeo dividiendo la zona euro en dos mitades, donde los países mas ricos del norte dejarían en un segundo plano o segunda velocidad a las naciones del sur, donde ya están con problemas Grecia, España, Italia y Portugal. Lo que acabaría provocando serían incertidumbres en la zona euro y en la propia Unión Europea.Un riesgo de ruptura entre el norte y el sur de Europa que incluso se mantendrá en el caso de que España e Italia pidieran el rescate, porque la segunda parte del problema vendrá por la situación de recesión que sufren ambos países mientras otras naciones de la UE ya están camino del crecimiento.
En todo caso la responsabilidad de Alemania en todo esto es muy grave y podría colocar al gobierno de Berlín en una posición de franca intolerancia frente a todos los países mediterráneos. Y ojo con la actitud de Francia en toda esta crisis porque París no puede consentir que Alemania se convierta en la dueña y señora de todo el poder europeo, ni permitir que los países mediterráneos, que están en el entorno de Francia, se vean maltratados por Berlín. Y esa posible tensión entre Francia y Alemania es otro asunto que también preocupa a los Estados Unidos, de ahí la actividad de la diplomacia de Washington y del propio presidente Obama que no quiere problemas en Europa que puedan contaminar a su país y menos aún en vísperas de su campaña electoral y presidencial.

Pablo Sebastián
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