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Aunque la Luna estará en fase menguante y su brillo no debería ser un obstáculo para la observación de esta particular lluvia, su cercanía al radiante -la zona del cielo de la que parece proceder la lluvia por un efecto de perspectiva- sí puede dificultarla.
Por este motivo, el período óptimo de observación será la primera parte de la noche, una vez que el cielo esté oscuro y antes de que la Luna haga su aparición sobre el horizonte, es decir, entre las 22.00 y las 02.00-03.00 horas de tiempo local tanto en Canarias como en la península.
Las llamadas estrellas fugaces son en realidad pequeñas partículas de polvo de distintos tamaños, algunas menores que granos de arena, que van dejando los cometas a lo largo de sus órbitas alrededor del Sol.
Cuando un cometa se acerca a las regiones interiores del Sistema Solar su núcleo, formado por hielo y rocas, se “sublima” debido a la acción de la radiación solar y genera las características colas de polvo y gas.
La corriente de partículas resultante se dispersa por la órbita del cometa y es atravesada cada año por la Tierra en su recorrido alrededor del Sol.
Durante este encuentro, las partículas de polvo se desintegran al entrar a gran velocidad en la atmósfera terrestre y crean los conocidos trazos luminosos que reciben el nombre científico de meteoros.
Cada año por estas fechas la Tierra cruza la órbita del cometa Swift-Tuttle, que tiene un período de 133 años y que pasó cerca del Sol por última vez en 1992.
La lluvia de meteoros que se produce suele tener su máxima actividad entre el 12 y 13 de agosto, aunque el fenómeno es apreciable en menor intensidad desde la segunda mitad de julio hasta finales de agosto.
El nombre de Perseidas se debe a que su radiante se encuentra en la constelación de Perseo, precisa el IAC.
Cómo disfrutar de este espectáculo
Agrega el instituto científico que la mejor forma de disfrutar de la lluvia de estrellas es a simple vista, sin prismáticos ni telescopios, y en una posición cómoda que permita ver el mayor campo de cielo posible.
Cualquier punto de observación es bueno siempre que tenga un horizonte despejado hacia el nordeste -dirección en la que se encontrará el radiante- y esté alejado de luces brillantes.
El IAC recomienda mirar a unos 20 grados alrededor del radiante, ya que la mayor parte de los meteoros aparecerá en esta región.