La economía española tiene que salir adelante mediante un impulso adicional de las exportaciones. Es la idea más extendida entre los analistas económicos ya que el anémico estado del mercado interior y la necesidad de incorporar valor añadido procedente del exterior colocan a las exportaciones en un momento de alta exigencia. El año pasado, España mantuvo a duras penas su posición en el comercio mundial, en donde es el exportador número 18 en volumen, con un 1,6% de las exportaciones mundiales, porcentaje que ha descendido algo en los últimos años, hasta retroceder a niveles del año 1993.
Para mejorar las exportaciones se requieren al menos dos condiciones: que los mercados exteriores registren crecimientos apreciables de la demanda y que los precios de las mercancías españolas sean competitivos, aunque el precio no sea la única variable comprometida con la competitividad. Peso sí una variable decisiva. Este martes se acaban de conocer las estimaciones de competitividad española en el segundo trimestre del año, según las cuales España ha mejorado ligeramente el índice que mide esta capacidad. El índice en cuestión es bastante teórico, ya que tiene en cuenta solamente dos factores, el nivel de precios y el tipo de cambio. Dado que España pertenece a la zona euro, con una moneda común, con la que realizamos más del 60% de nuestros intercambios, la competitividad frente a nuestros vecinos medida por este índice tiene en cuenta solamente el nivel de precios. La tasa de inflación española ha aumentado a ritmo más modesto que la del resto de la zona euro, lo que ha proporcionado a las exportaciones españolas una cierta ventaja en estos últimos meses.
El problema es que la presión de la demanda exterior es baja e incluso está siendo decreciente ya que en Europa no hay grandes crecimientos entre las principales economías. Italia, por ejemplo, ha dado a conocer este viernes que su PIB sigue cayendo. Francia y Alemania, nuestros principales clientes, no están en sus mejores momentos. Por ello, las esperanzas de que la exportación nos saque de la crisis son moderadas. La competitividad respecto a los países que no forman parte de la zona euro, sobre todo los emergentes, sin bastante más favorables, por fortuna, ya que en esos casos la capacidad competitiva española se beneficia del abaratamiento del euro frente a otras divisas.
La posibilidad de que las exportaciones jueguen un papel destacado en la recuperación de la economía es en todo caso modesta. Un sector de importancia capital para la exportación, el del automóvil, ha revisado en fecha muy reciente sus previsiones de producción de vehículos a la baja porque los mercados exteriores no están respondiendo a lo que suele ser habitual. Es más, España puede quedarse este año, por primera vez en bastante tiempo, por debajo de los 2 millones de vehículos fabricados, muy lejos de los 3 millones de unidades que salieron de las fábricas españolas en el no tan lejano año 2003. En relación al pasado año, la caída de la producción superará las 300.000 unidades. Es un auténtico mazazo para la industria española, que sólo coloca en el mercado interior el 10% de los coches que fabrica (el resto de coches que se vende en España, la mayoría, lo compramos fuera), puesto que algunos de nuestros principales clientes matriculan cada año casi el doble de coches fabricados en España que los matriculados aquí.
La industria del automóvil es nuestra segunda industria exportadora, con un peso en el total del orden del 16%, por delante de la industria alimenticia y por detrás de la que integran los fabricantes de bienes de equipo. Lo que dice el sector del automóvil con sus cifras es que la exportación no está en condiciones de aportar el diferencial de crecimiento que podría tomar el relevo a la demanda interna. La moderación de los precios está ayudando a exportar lo que todavía logramos colocar en el exterior. Pero una posición más agresiva en materia de costes, rebajando los actuales de forma más decidida, podría ser una buena medicina para sostener a algunos sectores exportadores que atraviesan en estos momentos serias dificultades y que ofrecen un horizonte a medio plazo bastante oscuro.

Pablo Sebastián
Fernando Glez. Urbaneja
Marcello
Primo González
José Javaloyes
Juan Chicharro
Juan Fco. Martín Seco
Alberto Piris
Daniel Martín
Ignacio Sebastián de Erice
Fernando Fernández Román
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