El día siete del pasado mes de junio de este 2012 me sorprendió la noticia de la muerte en Boston, a los ochenta y tres años de edad, de Herb Reed, el creador y fundador y último superviviente del celebérrimo quinteto estadounidense conocido como “Los Platters” (“The Platters”). Los componentes de este grupo musical, sólamente cantaban y no tocaban ningún instrumento, y sus románticas melodías acompañaron el compas de nuestras vidas por casi dos décadas, las de los años 50 y 60 “los mejores de nuestra vida” (el 1953 es el año de su nacimiento como vocalistas) los de la adolescencia apenas pasada y ya inmersa en los estudios universitarios y la fuerza que da la plenitud de la juventud integrada en el universo del trabajo, cuando creíamos que nos íbamos a comer el mundo.
Yo conservo, todavía, en la baquelita de los discos de 45 y 33 revoluciones, ya un tanto rayados por el uso, muchas de las canciones de “Los Platters”. Las escuchábamos en los antiguos tocadiscos y, si se terciaba, en los viejos gramófonos portátiles. Para bailarlas “cheek to cheek”, con nuestra ocasional pareja. Sobre todo aquella, “Only you”, que a los de nuestra generación nos sigue pareciendo inmortal, con las flechas de la nostalgia clavadas en el corazón.
“Only you”.
“Only you can make this world right
Only you can make the darkness bright
Only you and you alone….”
“Sólo tú
Nos puede hacer parecer justo este mundo.
Sólo tú nos puede hacer clara la oscuridad
Sólo tú y tú sólamente
Puede hacer sentirme como tú lo haces
Y llenar mi corazón sólo de ti.
Sólo tú eres capaz de cambiar mis sentimientos
Porque es verdad
Tú eres mi destino
Cuando me coges de la mano yo comprendo
La magia que tú tienes
Eres mi sueño realizado”
Había pasado un mes escaso de cuando recordaba “Only you” que ¡hete aquí! me topo, reproducida en la prensa digital, supongo que también lo sería en la de papel, con la fotografía de otro célebre quinteto, esta vez español y no, ciertamente de voz melodiosa, ya que la mayor virtud musical de sus componentes es la de ser unos cantamañanas.
La foto es de antología y la han difundido los medios, entre ellos www.republica.com. No se si será un montaje o no, aunque me inclino por el absoluto sí. Pero, en este caso, la certeza, imperativo categórico de toda norma de correcta información, dogma inalineable e incontestable del periodismo, debe pasar a segundo plano en virtud de que dicho montaje fotográfico hay que considerarlo como una alegoría de la verdad. Desdichadamente una verdad que en mi país, mi tierra, debido al mal gobierno de estos, al menos diez o quince últimos años, está aflorando a la superficie de una manera devastadora y de tristísima desolación.
La foto es como para enmarcarla o esculpirla, si ello fuera posible, sobre mármol o piedra, para que se conservara mejor y así pudiéramos legarla a nuestros hijos, nietos y generaciones de españoles que nos sigan o, simplemente, para consignarla a la historia, porque, al paso que vamos no sé cuantos telediarios le faltan a España para que se desmorone y deje de existir como entidad política de un Estado nacional soberano y libre. Pero si hasta a “la rojita” le han tomado cachondamente el pelo las “egregias potencias balompédicas del momento” que, como es bien conocido en el universo del deporte, son Japón, Honduras y Marruecos y los tenistas españoles presentes en las Olimpíadas de Londres, han tenido que volver a sus canchas nacionales con el rabo entre las piernas y sin tan siquiera una medalla de hojalata, algo que no sucedía desde hacía 28 años, es decir desde 1984, lo que corresponde a los siete últimos Juegos Olímpicos.
En la foto en cuestión aparecen, de izquierda a derecha, Felipe González, Mariano Rajoy, el rey Juan Carlos, el Borbón de mis caídas (una foto que parace metida a mala uva con calzador), J.L Zapatero y Aznarín. Es decir, el Jefe del Estado y cuatro de los cinco presidentes de gobierno que ha tenido España desde que se inició la Transición, o sea desde que comenzó el desmadre. La ausencia de Adolfo Suárez en la composición fotográfica está justificada por razones obvias. Por lo demás, a juzgar por su aspecto, todos los presentes en ella parecen gozar de buena salud ¡que la bondad divina nos les conserve durante muchos años, los que el Juez Supremo, crea necesario y conveniente para que las imágenes de estos caraduras sin vergüenza sean objeto de befa, pintadas y escupitajos como las que veíamos con las de los pistoleros, asesinos y ladrones de ganado en las oficinas de todos los “sheriffs” de las películas del Lejano Oeste. Que ya el Dios de la Biblia envió, como advertencia contra la maldad del hombre, el Diluvio Universal y ahora nos castiga, como penitencia por nuestros pecados históricos, con la plaga de esta “banda de los cuatro” (el actual presidente y tres expresidentes de gobierno), como si fueran aquellos otros cuatro de la Revolución Cultural en la China de los años 70.
Y al observarles con esa sonrisa, abierta y despreocupada parece que se encuentran muy a gusto con su presente y del cómo les va la vida, sin importarles un haba el mundo que les circunda, esto es, el resto de España y los millones de los españoles, posiblemente casi los dos tercios de ciudadanos de este país, que cotidianamente perciben en sus carnes que el día siguiente será siempre peor que el anterior.
El más sonriente de todos parece ser el Felipe, recién y feliz esposo, antaño socialista procedente de una jefatura de Centuria del Frente de Juventudes de Sevilla y sin un duro en el bolsillo y hogaño “reconvertido” como capitalista y multimillonario que se ha ligado, como dicen las crónicas rosas y mundanas, a una “pija” veinte años más joven, él con los setenta y ella con los cincuenta. “Moglie e buoi, dei paesi tuoi” (“La mujer y el buey de tu pueblo deben ser”), dicen en Italia, con esa sabiduría cazurra de las sentencias populares que aconsejan que a las señoras hay que escogerlas en paridad de condicciones, sociales y de edad y a los bueyes con la cualidad de ser buenos trabajadores y un “pedigree” del terruño que así lo constate. Felipe ¡que veinte años son muchos! Qué tú ya se los pusiste a Carmen Romero, tu legítima, y que ella, la nueva, se los puso a su legítimo y a otros cuantos más y no tan legítimos. Que la nena, entrenada a ello, ya debe estar acostumbradita. No vaya a ser que la historia se repita y hablando de bueyes no olvides que los astas que adornan la noble cabeza de este símbolo ibérico por excelencia pueden zarandearte en el momento que menos te lo esperes. ¡Qué veinte años son muchos, Felipe!
La foto, naturalmente tiene su pie donde se explica la noticia. “La mayor parte de los ex-altos cargos del gobierno socialista que cobran algún sueldo, incluído el ex-presidente Zapatero han renunciado a la indemnización por cesantía a la que hasta ahora han tenido derecho. El decreto aprobado en el Consejo de Ministros del pasado 13 de julio del 2012 eliminó para siempre la posibilidad que los altos altos cargos compatibilizarán durante un máximo de dos años el cobro de esta indemnización con cualquier otra percepción, pública o privada y establecida por ley que los afectados eligieran entre una y otra. Sin embargo Zapatero, al igual que los otros tres ex-presidentes del gobierno, Adolfo Suárez, Felipe González y José María Aznar sí seguirán percibiendo la asignación que tienen todos los expresidentes de forma vitalicia. Esta última ha tenido una merma por los recortes del 5,6% y ha pasado de 79.000 euros brutos a 74.580 euros” ¡Pobrecillos! Ya me parecía a mi qué esas risas de cachondeo colectivo debían ser el resultado de un efecto al que habría que buscarle su causa. Pero digo yo ¿porqué a estos truhanes debemos mantenerles, con nuestros impuestos, que ya son pesados, de por vida y que después de agotada ésta la transfieran a sus viudas? ¿Acaso por sus servicios a la Patria? Pues, para eso están las condecoraciones y las medallas. No es que vivan por la política, que debe ser un servicio y no una profesión. Es que viven de la política y de ella trincan el parné que, legítimamente, pertenece al erario público para emplearlo en la sanidad, educación …tal y como está escrito desde los tiempos en que así lo predicara Aristóteles.
“La norma que ya ha entrado en vigor afecta a cerca de un centenar de ex-altos cargos siempre y cuando tuvieran otra fuente de ingresos ya sea pública o privada A través de una carta el PSOE recomienda a sus parlamentarios que renuncien a esta indemnización y que cobren, exclusivamente, el sueldo que como tales les corresponden por la tarea que en estos momentos desempeñan como diputados o senadores. Una gran parte de diputados socialistas que cobraban esta cesantía, entre los 70.000 y 80.000 euros anuales desde el pasado mes de enero del 2012 parece que han renunciado”. La norma no tiene un sentido estricto de obligatoriedad, sino de recomendación. De todas formas de los siete meses que, por cesantía, han trincado desde enero del 2012, ni se habla de devolver un solo euro. Qué estos ex-miembros y ex-miembras de nuestro singular Parlamento saben muy bien que la honradez y la vergüenza, en política, tienen un límite. Y que lo que el gentío diga de esta manifiesta desfachated se lo pasan por debajo del arco de triunfo. Y así el propio Zapatero ha declarado que sólo percibirá el sueldo que le corresponde como miembro del Consejo de Estado; pues para lo que hace ¡que le desnombren! Aparte que, no por ello, se priva, naturalmente, de trincar la irrenunciable choricería de la asignación vitalicia.
Curioso es el caso de la ex-ministra de Cultura, González Sinde, que ha declarado, suponemos que con un simbólico corte de mangas, que “por aquí”. Que ella no renuncia a la indemnización por cesantía ya que nunca ha estado inscrita en el PSOE. La que parece que si estaría dispuesta a pagar es la ex-vice del Zapa, Elena Salgado, teniendo en cuenta que el sueldo que percibe de la filial chilena de Endesa, que debe ser un pastón porque no ha desvelado su cuantía, le es suficiente como para vivir al estilo de una maharaní de la India. El caso de esta señora es el de un chiste sin gracia ninguna: el que a una de las personas con mayor responsabilidad del actual desastre económico de España, se le compense, como premio por sus servicios a la patria, con semejante puestazo. Alguien, digo yo, tendrá que haberla nombrado. Un alguien que, sin duda, se la tiene contra Endesa y trata de hundirla en Chile y, posiblemente, en algún que otro país de Hispanoamérica. De todas formas parece ser que los renunciatarios a la indemnización por cesantía ya la han chalaneado por algún puestecillo en empresa pública o privada y que, aunque esté demostrada su inutilidad política, no creemos que el cerebro les baile tanto como para renunciar a esos 70.000 o 80.000 euros anuales.
Hasta aquí la foto. Un actor cómico italiano, Paolo Villaggio, célebre por sus interpretaciones cinematográficas y su rebeldía contra el sistema corrupto de “la casta” animaba a sus conciudadanos a que, si se encontraran con alguno de ellos o ellas tomando un capuchino en un bar, no tuvieran vergüenza en escupir dentro de las aromáticas tazas humeantes y que se bajaran la cremallera de la bragueta para hcer pis en los bolsilos de los señorones de la política y en los bolsos “Gucci” de las señoronas parlamentarias. Si la voz de tan salvífico compartamiento se corriera por nuestro país, España quedaría sepultada por el “tsunami” de una gran meada.
Yo propondía a mis posibles lectores, ahora que el calor aprieta y que coincide con los cotilleos bajo el sombrajo y las tumbonas de la playa, que ensayen el siguiente juego de sociedad: combinen la letra del “Only you” del inolvidable quinteto de los “Platters” (pueden descargarlo gratuitamente de la red), con cada uno de los personajes del quinteto de la foto. El resultado, yo ya lo he probado, es de lo más divertido, aunque sea para llorar.
“Only you can make this world right
Only you can make the darkness bright
Only you and you alone….”