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Según Moncloa, “ambos han abordado diferentes cuestiones relativas a las relaciones bilaterales y han analizado la situación económica en España, en la UE, y a nivel mundial. Asimismo, han contrastado la situación de los mercados”. Hasta ahí el comunicado oficial pero, teniendo en cuenta la profunda preocupación que existe en EEUU por la crisis de deuda en la zona euro y las implicaciones que puede tener para su economía -por algo el secretario del Tesoro Geithner viajó recientemente a Europa para entrevistarse con el ministro alemán de Finanzas y con el presidente del BCE- es probable que el inquilino de la Casa Blanca haya instado al presidente del Gobierno español a que dé el paso que aliviaría la presión de los mercados. Obama ha urgido en varias ocasiones a los líderes de la UE a que tomen las medidas necesarias para controlar la crisis y así evitar que se contagie a otras zonas del mundo. De hecho, el presidente de Estados Unidos ya habló la semana pasada con el presidente de Francia, François Hollande, y con el primer ministro italiano, Mario Monti, según ha afirmado el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, que ha señalado que tanto con ellos como con Rajoy, el presidente norteamericano coincidió en la necesidad de estabilizar la situación en la zona euro.
Lo cierto es que desde el viernes, cuando el Ibex se disparó un 6%, un rumor recorre la Bolsa madrileño hasta adquirir carácter de certeza: el Ejecutivo ya ha iniciado negociaciones con el BCE para saber hasta dónde está dispuesto a llegar una vez que Madrid cumpla con el requisito de solicitar la ayuda. También el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, que no es partidario del rescate porque conllevaría una mayor exigencia de ajustes, lo ha dado por hecho en Berlín, donde se ha reunido con la oposición a Merkel.
En cualquier caso, con los líderes europeos de vacaciones, parece que cualquier decisión al respecto no se produciría antes de septiembre. Entretanto, el equipo de estrategia de Self Bank señala que el mercado ya asume que se va a producir esa petición, al igual que el presidente de Renta 4, Juan Carlos Ureta, quien asegura que la “idea de un rescate no convencional” para España ha empezado a instalarse “como una expectativa bastante probable para el otoño”. Los analistas de Barclays confían en que las palabras del presidente del BCE, Mario Draghi, al no descartar la intervención, han dado a la deuda de los países periféricos “un poco de tiempo” para recuperarse, aunque advierten de un repunte en la prima de riesgo si se pide la ayuda y hay “resistencia” a los recortes -Luis de Guindos negaba este domingo en una entrevista que una eventual ayuda del fondo de rescate suponga nuevos ajustes-. Por el contrario, los expertos de Bankinter prevén que la “presión” sobre los bonos periféricos continúe debido a “la ausencia de actuación por parte del BCE”, aunque no se atreven a “descartar ningún desenlace” en las actuales circunstancias.
De lo que no cabe duda es de que la situación es delicada y requiere actuar con pies de plomo. Lo apuntan desde Link Securities: “Las especulaciones y declaraciones sobre la crisis de deuda y sus posibles soluciones serán las que modulen la confianza de los inversores, y con esto la evolución de los índices. Cualquier declaración que decepcione puede hacer retroceder a las bolsas lo avanzado en los últimos días”. En esta línea, la analista de IG Markets Soledad Pellón advierte de que el hecho de que el índice bursátil haya recuperado los 7.000 puntos “no significa nada, porque no tiene mucho fundamento detrás”. “Si mañana hay noticias negativas, las bolsas bajarán”, ha insistido Pellón, para quien los mercados no se estabilizarán “hasta que no haya un plan claro y no se sepa si España va a acudir al fondo de rescate o no”.
Las ‘noticias negativas’ se producían este fin de semana por mediación del ministro alemán de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, que en unas declaraciones expresó su rotundo rechazo a que el BCE o el fondo europeo compren deuda de los países en dificultades. Inmediatamente, le respondió el primer ministro italiano, Mario Monti, que sigue actuando como el ariete de los países periféricos, para recordarle que ”mucho de lo que Alemania y Francia han hecho por el rescate de Grecia ayuda también a los bancos alemanes y franceses, que son con mucho los mayores acreedores de Grecia y de los bancos griegos”.