España y Brasil se enfrentaron en el partido que no quería ganar ninguno de los dos aunque estaban obligados moral y reglamentariamente a intentarlo. La derrota beneficiaba porque con ella se evitaba el cruce con Estados Unidos lo que se supone que impediría llegar a la final. A Brasil y España les aterrorizaba ganar, aunque no tenían más remedio que intentarlo o al menos parecer que se deseaba la victoria. Jugaron como caballeros y sin presión lo que facilitó el juego en las zonas. Al final, España volvió a perder la chispa y ello esta vez le benefició.
España, si ganaba, a continuación se enfrentaría a Argentina. De perder, la adversaria sería Francia.
Para empezar, Scariolo puso en cancha a Pau y Marc Gasol, Rudy Fernández, Navarro y Calderón. El equipo de gala. Primera decisión para disipar las dudas sobre las intenciones.
Los dos equipos trataron de ofrecer lo mejor de su juego en el primer cuarto y casi se convirtió en duelo ente Pau Gasol y Varejao, pero la pelea duró poco. En este tiempo el brasileño se quedó en 4 puntos. Al descanso Pau llegó con 16 y Varejao no mejoró los cuatro.
Entre dos equipos en que la calidad es nota predominante es natural que haya jugadas en las que funcione el ingenio.
Lo más preocupante para el equipo español fue el hecho de que los brasileños encontraran alguna facilidad para las entradas a canasta. Tal circunstancia también se apreció en los encuentros anteriores ante Gran Bretaña y Rusia.
Los cambios en el equipo, y especialmente cuando el relevado es Pau, propician las pérdidas de ventaja en el marcador. El 37-35 fue recordatorio de lo sucedido con anterioridad. Con Pau en la cancha hay más seguridad en los rebotes y mejor porcentaje en los tiros a canasta. Esta es una selección en la que cuando no se sabe que hacer basta con entregarle el balón para que resuelva. Al descanso se llegó con seis puntos de ventaja.
Las diferencias durante el encuentro nunca fueron importantes a pesar de que los españoles tuvieron mayores porcentajes en los lanzamientos a canasta que en anteriores partidos. Esta vez errar no era motivo de reprobación. En otras circunstancias habríamos visto mayor tensión en el juego. El final no se diferenció de lo visto otros días. El equipo español se desmorona en los últimos minutos. No quiso perder y perdió. El encuentro acabó con recital de Brasil.

Pablo Sebastián
José Oneto
Fernando Glez. Urbaneja
José Luis Manzanares
José Javaloyes
Primo González
Juan Fco. Martín Seco
Alberto Piris
Daniel Martín
Ignacio Sebastián de Erice
Fernando Fernández Román
Julián García Candau
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