Roger Federer tenía su particular reto histórico en la final de tenis y la perdió. Andy Murray escocés, jugaba en casa, con ambiente favorable, y sobre él pesaba el recuerdo tan cercano de su derrota en la final de Wimbledon en la que el suizo venció aunque perdió el primer set. Murray proporcionó a Gran Bretaña el oro del tenis. En la jornada anterior los deportistas locales habían obtenido seis medallas de oro.
Federer tiene en su envidiable historial triunfos en los cuatro grandes torneos del mundo. Le faltaba el oro olímpico y le sigue faltando. Existe un olimpo especial en que solamente están Rafael Nadal y Andre Agassi. Ambos, además de haber triunfado en los cuatro torneos del Gran Slam, han ganado el oro olímpico. A ello aspiraba también Federer.
En el partido existía también el deseo del escocés de tomarse la revancha de su derrota en la final de Wimbledon. En el All England Club, el suizo perdió el primer set, pero le quitó la miel de los labios a su rival. En el propio Wimbledon, en la misma pista, fue esta vez Murray quien desencantó al contrario.
El ganador no estaba previamente en los pronóstico de la final. Se esperaba que a ella llegaran Nadal y Federer y en todo caso, el serbio Djokovic. La lesión del español quitó un obstáculo del medio. Hubo final inesperada y ganador casi impensado.
Federer, en semifinales, pasó grandes apuros para derrotar al argentino Del Potro, quien ha acabado por ganarle la medalla de bronce a Djokovic. Éste perdió con Murray la semifinal. El escocés llegó a la final físicamente menos castigado que su oponente quien tuvo que luchar más de lo esperado contra el argentino.
Federer sufrió muy poco ante Murray porque perdió en tres sets por 6-2, 6-1 y 6-4. Desde el comienzo tomó ventaja el escocés que se adaptó a la hierba mejor de lo que lo hizo en esta ocasión Federer.
Murray tomó la iniciativa muy pronto y solamente se atisbó un pequeña recuperación en la tercera manga. El 4-2 fue síntoma inequívoco de que Murray tomaba de nuevo ventaja para ganar el set. Federer volvió a perder su servicio y Murray ya no concedió la menor oportunidad. Jugó con menos dudas que el suizo, quien, incomprensiblemente, dio la impresión de que aceptaba la derrota desde el primer momento. El 6-1 de la prima manga fue infamante.