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Las cosas no pintaban muy bien para el nadador estadounidense, pues se clasificó con el peor tiempo para la final de los 400 metros estilos, una de sus pruebas predilectas.
Ya en la final, las sensaciones no fueron nada buenas y el campeón olímpico en Pekín y plusmarquista mundial de la modalidad tuvo que conformarse con cuarta una plaza que los más agoreros calificaron como el principio del fin del mito y el inicio del reinado de su compatriota y amigo Ryan Lochte.
Nada más lejos de la realidad. La medalla de plata en el relevo 4×100 libres fue algo más que un buen presagio. El ‘tiburón’ estaba esperando a su presa. Phelps fue batido en la final de los 200 metros mariposa por el sudafricano Chad Le Clos de forma muy similar a como él ganó a Milorad Cavic cuatro años atrás en los 100 mariposa de Pekín. El récord de medallas de Latynina estaba superado y el estadounidense había cumplido, pero aún le faltaba volver a ganar el metal más preciado por los deportistas olímpicos.
Algunos se atrevieron a aventurar que no conseguiría más oros. Se equivocaban. Tres días después, el 2 de agosto, Phelps conquistó su primera medalla de oro en Londres 2012 al batir en los 200 estilos a Lochte e imponerse en una misma prueba en tres Juegos Olímpicos consecutivos y lograr su decimosexta medalla de oro.
Al día siguiente, Phelps sumaría un nuevo capítulo más a su gesta al remontar desde la séptima plaza en la final de los cien metros mariposa después de una mala salida y fue superando uno a uno a sus rivales hasta volver a conseguir una nueva medalla de oro.
El broche a su carrera lo pondría en el 4×100 estilos en el que defendiendo la bandera estadounidense logró su cuarto oro en las piscinas londinenses y se despidió de la mejor manera posible de doce años de triunfos y de una carrera olímpica que será muy difícil de repetir.
Phelps ha asegurado que se retira tras estos Juegos. Como otros grandes campeones, a sus 27 años, seguro que tendrá ganas de regresar. Aficionados, entrenadores y compañeros querrán que lo haga. Todos quieren volver a ver en las piscinas al ‘tiburón’ de Baltimore.