Le ha costado reconocerlo pero al final Rajoy no ha tenido mas remedio que dejar abierta la posibilidad de que España pida a los fondos de la UE un segundo rescate, esta vez en beneficio de la deuda del Estado y para socorrer las necesidades de liquidez del Tesoro. Y los mercados, como los españoles, saludan positivamente el realismo y la verdad a pesar de que el presidente español sigue reculando y dice condicionar la decisión a la espera de conocer cuales son las ayudas que el BCE, como si nuestro país estuviera en condiciones de poner trabas, cuando todo el mundo sabe que el rescate es inevitable.
Lo que no se entiende es por qué Rajoy insiste en el optimismo y en ver avances en las ultimas declaraciones del presidente del BCE, Mario Draghi, quien se ha limitado a decir a España e Italia que para recibir cualquier tipo de ayuda lo primero que tienen que hacer es pedir el rescate y aceptar la intervención de “la troika”, para que vigile el cumplimiento de los objetivos de déficit. De ahí que las disquisiciones de Rajoy sobre las palabras de Draghi no dejan de ser ilusorias y hasta infantiles como cuando dice que le parece “muy importante” que el presidente del BCE reconozca que es injusto que en la zona euro unos países se financien en los mercados con intereses mas caros que otros, como si ello fuera una novedad cuando semejante disquisición es una obviedad que todo el mundo sabe y Draghi el primero.
La realidad es que el rescate es imparable para España y también para Italia, y no solo para defender la financiación de la deuda pública sino para atender las necesidades de liquidez del Estado. Y en esas circunstancias lo mejor es pedir el rescate cuando antes y buscar un remanso de estabilidad financiera antes de que las cosas se tuerzan mas de lo que están. Y a sabiendas también que el procedimiento europeo es largo y complejo y que el tiempo tiene un valor incalculable, como lo recordó no hace mucho el ministro De Guindos cuando declaro que “no hay tiempo ni financiación”. Por lo que mejor ponerse una vez -aunque sea la segunda después del rescate bancario- rojos que ciento amarillos.
Lo malo del rescate es el alto coste político que dicho rescate tendrá para España en imagen, pérdida de soberanía y en la necesidad de nuevos y mas duros ajustes que serán solicitados por la UE, y aquí incluidas las pensiones por mas que Rajoy dijera ayer que no las piensa tocar. La única ventaja política que puede llegar de las presiones que vengan de la UE serian las relativas a la Comunidades Autónomas, porque en ese caso tanto los catalanes como los andaluces no podrán culpar al Gobierno central de los nuevos recortes que les soliciten.
En cuanto a la posible crisis del actual Gobierno que ha desmentido Rajoy no se debe descartar, porque esa crisis parece necesaria y porque probado esta que el presidente del Gobierno español suele hacer lo contrario de lo que promete. Aunque lo lógico sería que España pida el rescate de su deuda y que poco después Rajoy proceda a remodelar su Gobierno, porque de semejante fracaso político español se deberán depurar algunas responsabilidades. Y si Rajoy, como parece claro, no está dispuesto a asumirlas parece claro que algunos ministros si tendrán que hacerlo cuando llegue el momento crucial.

Pablo Sebastián
Fernando Glez. Urbaneja
Marcello
Ignacio del Río
Primo González
José Javaloyes
Juan Chicharro
Mónica Fernández-Aceytuno
Jaime Peñafiel
Javier Pérez Pellón
Fernando Fernández Román
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