Solo le faltaba a España meterse en un conflicto armado en Mali como ha insinuado, o no ha descartado, el ministro de Defensa, Morenés, cuando estamos bajo el volcán de la crisis económica, financiera y del paro a raudales y mientras crecen las grietas en la cohesión del Estado a propósito de los ajustes fiscales. Y todo ello cuando se aproxima el segundo rescate de España por los fondos de la UE.
De momento, ya está España otra vez con la prima de riesgo en los 546 puntos y los tipos de interés a 10 años al 6,7 %. Es decir en la zona del rescate de la deuda del Estado por parte de la UE, desde donde llegaban malas noticias porque el ministro alemán de finanzas, el presunto aliado de España en Berlín según Moncloa, Wolfgang Schaüble, dijo “no” a la propuesta europea de que los fondos de estabilidad puedan lograr una “licencia bancaria” para comprar directamente y sin límite bonos del Tesoro español.
España regresa pues al tobogán infernal de la prima de riesgo y los tipos de interés, mientras desde París el italiano Mario Monti hacía declaraciones optimistas, tras entrevistarse con François Hollande, afirmando que España e Italia ya “ven la luz de la salida del túnel”. Pronto veremos si el italiano acierta porque el jueves está prevista una declaración del presidente del BCE, Mario Draghi, en la que presentará su plan para salvar el euro y mas concretamente a España e Italia del ataque de los mercados.
Falta por ver si el BCE y los fondos FEEF o MEDE de la UE salen en socorro de España comprando deuda pública y si ello obliga de una vez por todas al Gobierno de Rajoy a solicitar la ayuda de la UE y un mayor nivel de intervención de España por los controladores (“la troika”) de la UE, el BCE y el FMI. Un segundo rescate que se sumaría al actual de la banca española y dejaría a nuestro país estigmatizado pero a cubierto del ataque de los mercados y con financiación suficiente para la tesorería del Estado que empieza a flaquear ante el aumento imparable de los costes del paro, que están lastrando el objetivo de déficit del país.
Y por si algo nos faltara ahí está el espectáculo poco edificante de algunas de las Comunidades Autónomas (Cataluña, Andalucía, Canarias y Asturias)que se resisten a aceptar los topes de déficit impuestos por el ministro Montoro, quien con aires de una cierta suficiencia y actitudes poco dialogante ha abierto una brecha que resta imagen de unidad para España y augura tensiones políticas para los próximos días y semanas, precisamente cuando estamos a punto de entrar en el segundo rescate del país, y cuando existen en algunas de las CC.AA. problemas para atender al pago de los servicios públicos, como ocurre en Cataluña con la Sanidad.
Al final, Montoro lo que sí ha conseguido es poner orden dentro del PP donde empezaban a sublevarse alguna Comunidad como la de Extremadura tras la reunión de Rajoy con sus barones, pero ello no facilita ni la cohesión política nacional ni el horizonte de un posible pacto de Estado contra la crisis, como lo reclaman en la UE y desde distintos sectores de la Sociedad.
Y a no perder de vista las tensiones políticas contra el Gobierno y contra España que no paran de crecer en el País Vasco y sobre todo en Cataluña, culpando a España de su ruinosa situación (y de paso para tapar los escándalos de número dos de Convergencia, Oriol Pujol, por su presunta implicación en casos de corrupción). Lo que aumenta el nivel político de la crisis española, y vamos a ver y a esperar si España decide embarcarse en un nuevo conflicto armado (cuando aún no ha salido de Afganistán), esta vez en Mali y en compañía de Francia si las cosas siguen como van y a la vista de las declaraciones del ministro de Defensa, Morenés, en las que dice no descartar nada, lo que nos parece una barbaridad.