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Las posibles medidas que anunciaría mañana Mario Draghi en la reunión del BCE para frenar la crisis de deuda, se han convertido en el aliciente fundamental en las alzas del mercado durante los últimos días. Pero la euforia inicial ha dado paso de nuevo a las dudas de los inversores después de que el ministerio de Finanzas de Alemania reiterara que no hay necesidad de conceder una ficha bancaria al fondo de rescate europeo. Ello constribuye a que, a medida que se acerca la cita de Francfort, aumente la incertidumbre sobre el tipo de iniciativas que podría poner en marcha el Consejo de Gobierno del organismo que dirige Draghi.
Este jueves será una jornada cargada de importantes citas económicas. Mario Monti se reunirá con Rajoy tras haber visitado Alemania, Francia y, hoy, Finlandia. El mandatario italiano, que hace unas horas aseguraba que “España e Italia ven ya la luz al final del túnel”, también ha mantenido una conversación telefónica con Obama durante la pasada madrugada, en la que el presidente estadounidense ha reiterado su apoyo a las “acciones decisivas para resolver la crisis” y mantener el euro.
El Ejecutivo estadounidense ha mostrado en reiteradas ocasiones su preocupación por el impacto de la situación económica en el continente europeo sobre su economía. El crecimiento económico estadounidense se redujo en el segundo cuatrimestre del año hasta el 1,5 por ciento, el más bajo en el último año, según los datos publicados el viernes por el Departamento de Comercio. El propio Obama afirmó el lunes que los líderes europeos no permitirán que la eurozona se “deshaga”. “No creo que finalmente los europeos dejen que el euro se deshaga, pero van a tener que dar una serie de pasos decisivos” si quieren evitarlo, dijo Obama, al tiempo que subrayó que “cuanto antes se den mejor estaremos”.
Además, este jueves el Tesoro Público intentará aprovechar la relajación de la prima de riesgo para colocar entre 2.000 y 3.000 millones de euros en bonos y obligaciones a un precio más bajo.
Standard & Poor’s mantiene el rating en BBB+
La agencia de medición de riesgos Standard & Poor’s confirmó este miércoles la calificación de la deuda española a largo plazo en BBB+ debido a su “firme compromiso con el ajuste económico y fiscal”. Los analistas consultados por Efe califican esta noticia de “positiva”, aunque advierten de que no implica un cambio de tendencia y que el BCE ofrecerá una cierta ayuda, pero no la solución definitiva a los problemas del país.
Este miércoles el Ibex 35 prolongaba sus pérdidas y cedía un 0,27% al cierre y lograba aferrarse a los 6.700 puntos (6.720 enteros) en una jornada que en la que llegó a perder más de un 2%. BBVA cerró con una pérdida del 0,83%, mientras Santander avanzó un 0,24%. Telefónica, que subió un 0,9%, también contribuyó a frenar las caídas en el selectivo.
Otros ‘pesos pesados’ como Inditex (-0,95%) e Iberdrola (-1,22%) terminaron por decantar al Ibex por el rojo. Los mayores recortes se los anotaron los títulos de Grifols (-6,87%) y los de Sacyr (-4,69%), este último tras entrar en ‘números rojos’ en el primer semestre del año.
En el lado de las ganancias, Bankia despuntó un 6,64%, con lo que el precio de la acción del banco nacionalizado se situó en 0,851 euros. Le siguieron al frente del verde Técnicas Reunidas (+4,86%) y OHL (+4,34%).
El Ibex, que llegó a ceder los 6.600 puntos a media mañana, logró remontar en el último tramo de la sesión y después de que S&P mantuviera el ‘rating’ de España por su “fuerte” compromiso con los ajustes fiscales y económicos.
Sin embargo, el selectivo madrileño no logró sumarse a la tónica descrita entre las principales plazas del Viejo Continente. Sólo Francfort cerró en rojo, con una leve caída del 0,2%. Londres y París avanzaron más de un 1%, en tanto que Milán ganó un 0,3%.
En el mercado de deuda pública, la prima de riesgo española se rebajaba hasta los 536 puntos básicos pendiente de las decisiones del BCE. La rentabilidad del bono a 10 años se situaba en el 6,73%. Por su parte, el euro mantenía posiciones respecto al dólar y fijaba el intercambio a media sesión en 1,2313 ‘billetes verdes’.
La situación de España da grima; está metida en una ratonera: vive a ratos de la ilusión de un espejismo, como si en mitad del desierto vislumbrara agua fresca.
Esa ilusión se marchita, cuando de Alemania vienen declaraciones que sepultan las noticias alentadoras.
Es un Prometeo encadenado que sube y baja la montaña con el lastre de una deuda, originalmente pactada por los bancos españoles con sus homólogos, principalmente, alemanes, deuda privada, en un frenesí de cemento y ladrillo; situación que venía con el paraguas de Wall Street, causante principal de la burbuja inmobiliaria.
Desde entonces, ya en plena crisis global, a partir del 2008, los gobiernos españoles fueron reculando, primero el de Rodríguez Zapatero, enfrentado “mano militari” a un rescate imperioso: allí cambio su discurso ante la realidad impuesta por Europa, y que fue el detonante para que asumiera un costo político reflejado en las elecciones generales. El jefe de la oposición Mariano Rajoy no metió el hombro ante esa crisis; por el contrario, solazándose del descrédito del gobierno socialista y su segura derrota, prometió en un programa acciones que luego, en el gobierno, las ha incumplido una por una, y con su ausencia – huidizo es la mejor palabra- en el gran debate que, como presidente del gobierno, es el obligado a plantear de cara a la crisis monumental que aprisiona a toda España.
En esa travesía no puede hacer nada el gobierno español; solo a la espera que como la canción desespera a toda la nación. Ahora esa incertidumbre columbra por todos los ámbitos de la vida social de España, y unos más y otros menos, pero todos esperan el maná del cielo- la compra de los bonos el Estado español por organismos europeos, cualquiera de ellos, casi sin importar las condiciones que pongan, la cereza al pastel para, con esos recursos, calmar los “mercados” tan sedientos de estrechar cada vez más los derechos inalienables del pueblo español a la sanidad y a la educación. Mientras el nuevo Prometeo encadenado, espera el Prometeo liberado del escritor griego, seguirá con la pesada carga de una piedra que el pueblo español, es el que menos responsabilidad tiene de la crisis, y sin embargo, es a quien le obligan cumplir los mandatos de la Troika y sus encomenderos, los hombres de negro.