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El artículo, titulado ‘Primeras evidencias de la cultura material San, representada por artefactos orgánicos de Border Cave, en África del Sur’, tiene en cuenta a los San, bosquimanos de África, y ha sido escrito por Francesco d’Errico, Lucinda Backwell, Paola Villa, Ilaria Degano, Jeannette Lucejko, Marion Bamford, Thomas Higham, Maria Perla Colombini y Peter Beaumont.
“La datación y análisis del material arqueológico descubierto en Border Cave, en el sur de África, nos ha permitido demostrar que muchos elementos culturales que caracterizan el estilo de vida de los cazadores-recolectores San, formaban parte de la cultura y la tecnología de los habitantes de esta zona hace 44.000″, señala Backwell, paleoantropólogo en Witwatersrand (Sudáfrica).
Sin embargo, hasta el momento, la mayoría de los arqueólogos creían que los restos más antiguos de la cultura San se remontaban entre 10.000 y 20.000 años atrás, como máximo. Según Backwell, los resultados del análisis han demostrado, “sin lugar a dudas” que, hace 44.000 años, los habitantes de Border Cave utilizaban palos de escarbar que incorporaban piedras perforadas, iguales a los palos utilizados tradicionalmente por los San.
“Los San se adornaban con huevos de avestruz y cuentas de conchas marinas. Además, tallan finas puntas de hueso para su uso como flechas envenenadas, una de las puntas que encontramos estaba decorada con una espiral llena de ocre rojo, semejante a las flechas de caza de los bosquimanos”, señala Backwell.
El análisis químico de los residuos en un palo de madera, decorado con incisiones, revela que, al igual que los objetos de los San, utilizados para la misma finalidad, éstos se utilizaban para transportar un veneno llamado ácido ricinoleico, presente en las semillas de ricino, lo cual representa la primera evidencia de uso del veneno.
Los investigadores también hallaron un trozo de cera de abejas, mezclado con resina tóxica, envuelto en fibras vegetales elaboradas a partir de la corteza interior de una planta leñosa. “Este compuesto complejo, utilizado para el enmangamiento de las puntas de flecha, de hace 40.000 años, es la evidencia más antigua conocida de la utilización de la cera de abejas”, añade Backwell.
Además, el estudio de las herramientas de piedra descubiertas en las estas capas arqueológicas muestra una evolución gradual en la tecnología de las herramientas de piedra. Estos hallazgos apoyan la idea de que, aquello que percibimos hoy en día como ‘comportamiento moderno’, es el resultado de trayectorias no lineales, que pueden comprenderse mejor cuando se documentan a escala regional.