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Ahí empezó su diálogo fluido con el público que prácticamente llenó el aforo de Cap Roig y el frenético cambio de guitarras que se sucedió en cada tema.
Spilling faith sirvió para recordar a Ringo Starr y para un primer momento de Ben Harper tomando asiento para instalarse una guitarra en las rodillas y dar muestras de su virtuosismo.
Amen Omen fue una de las más coreadas por el público y, quizá, un guiño a un seguidor que le había solicitado el tema a través de la página web del músico.
Una población como Palafrugell, plagada de turistas a estas alturas del año, provocó que algunos de ellos, instalados en las gradas, se dirigieran a Ben Harper en un perfecto inglés.
Harper les pidió que utilizaran el español, dijo que necesitaba aprender esa lengua y recordó que él es de California y que esa zona, hace tiempo, era México.
Ese fue el momento en el que el estadounidense dijo que le llamasen ‘Benito’ y el público le cogió la palabra e intensificó el diálogo con el artista.
Suzy blue sirvió para que los integrantes de la banda protagonizaran solos con sus respectivos instrumentos y Atlantic City para homenajear a Bruce Springsteen.
Una fase de acústico, sin más músicos sobre el escenario que Ben Harper, que rozó en algunos momentos la psicodelia ante un público entregado y, poco después, los bises, largos y en los que el estadounidense llegó a intimar tanto con sus seguidores que incluso firmó álbumes que estos le hacían llegar.
Diamonds abrió esa última tanda de temas, que cerró con Forever tras una noche de ensueño, bajo la luna llena, a la orilla del mar y sobre el mismo espacio que unas semanas antes había ocupado un mito de la música como Bob Dylan.
Con el público de pie, fuera de los formalismos que imponen unas gradas pensadas para seguir el concierto sentado, Ben Harper, ‘Benito’, puso fin a ese repaso de todos sus registros, del blues acústico al rock sin obviar el reggae e, incluso, el gospel.
Harper confirmó lo que ya se sabía, que es un animal de directos, que se crece en los conciertos y también lo que no se sabía, que España le encanta y que su deseo es aprender español, una fórmula perfecta para ganarse al público en Cap Roig.