Nº 1139 -  26 / V / 2013 
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El Manantial

Draghi rectifica por miedo a Italia y al euro

Pablo Sebastián
 

Ha tenido que ver a Italia, su país, en peligro y a su amigo Monti reunido con los líderes políticos del país trasalpino advirtiendo del hundimiento, para que al final el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, decidiera salir a defender el euro, Italia y de paso España a la que pensaba dejar en caer en solitario tras negarle el pan y la sal a los miembros del Gobierno español. Por fin el BCE ha decidido reaccionar y hacer frente al ataque de los mercados a la deuda soberana de países como España, y lo hace tarde -y ya veremos la semana que viene cómo y con qué nivel de compromiso- y cuando ya nos ha costado a los españoles muchos millones de euros en el pago de intereses de las últimas emisiones de bonos del Estado, amén del descrédito internacional y daños a empresas y a entidades bancarias por la incertidumbre creada. Y ¿quién nos paga este daño absurdo e inútil?

Puede que en el cambio de posición de Draghi también ha pesado el hecho de que el riesgo de gran rescate a España e Italia había comenzado a contagiar la deuda pública de Alemania y Holanda por el riesgo que tienen contraído en ambos países mediterráneos, y empezaban a estar en el punto de mira de las pérfidas agencias de calificación, que incluso amenazaban con rebajar las notas de los propios fondos europeos de estabilidad financiera.

Ahora se podrá decir eso de “nunca es tarde si la dicha es buena” pero nadie entiende la ecuación que la canciller Merkel y Draghi han utilizado en los últimos meses, permitiendo que España tenga que endeudarse a intereses insostenibles que, por otra parte, se comían y destruían el esfuerzo del ajuste económico y social que estaba haciendo el país. Un país España del que han hablado con desprecio y frivolidad tanto la canciller Merkel como el banquero Draghi, subrayando el pretendido orgullo español, tal y como se vio en la conversación que el presidente del BCE mantuvo con su amigo y periodista italiano del diario italiano República, Scálfari.

Pero al final estos dos irresponsables que son Merkel y Draghi, que han puesto en peligro a España, a Italia y el euro, han tenido que rectificar cuando su plan de castigo a España para salvar a Italia se ha desmoronado ante la propia gravedad de la situación italiana, aumentada por el contagio de España. Y que sumadas las dos empezaban a dañar las calificaciones y bancos de las naciones del norte de Europa, empezando por Alemania y Holanda. A la vez tenemos que reconocer el papel conciliador de Francia por más que el presidente Hollande haya dibujado en el horizonte la Europa a dos velocidades, dejando a las naciones periféricas, con España incluida, en la segunda velocidad.

Estamos pues ante una buena noticia, la primera en mucho tiempo y vamos a ver si en un punto de inflexión de no retorno justo en el momento en el que se decía que España ya no podía escaparse del gran rescate. Pero esta nueva situación -que esperamos confirmar a mediados de la semana próxima cuando conozcamos el plan de Draghi para apoyar el euro contra los ataques de los mercados- no debe hacer creer a los españoles que nuestro problemas están arreglados, como dijo Rajoy el 9 de junio tras solicitar el rescate bancario.

Porque eso no es verdad ni mucho menos y porque los problemas de la deuda de España -y de las Autonomías-, de los bancos, las empresas y las familias están a ahí y en muchos casos son mucho mayores de lo que se conoce y no tienen, a corto plazo, una buena solución. De ahí que, por el momento, sigue en pie la amenaza del posible rescate de la deuda española, por entregas o de golpe, eso que se llama el “rescate blando”, como siguen vigentes las duras condiciones del rescate bancario, y las que se añadirán otras si finalmente acabamos por pedir ayuda a la deuda en beneficio del Tesoro español que está exhausto, y al límite de sus posibilidades.

Cuidado pues con pasar del pesimismo a la euforia porque Draghi no es de fiar, y porque los problemas de España son enormes y están muy lejos de cualquier solución final. Pero algo es algo y lo tenemos que celebrar como lo habrá hecho el Gobierno de Rajoy, aunque esperemos que sin echar las campanas al vuelo por lo que pudiera pasar.

www.pablosebastian.com

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