La Casa Real, fiel a su agenda mientras se aclara el asunto del DNI de la infanta
Lea el auto que tumba el ‘caso Blesa’ (pdf)
Raquel Sánchez Silva atraviesa sola, su primer aniversario de boda
Dolce y Gabbana, condenados a un año y ocho meses de cárcel por evasión fiscal
El Málaga ‘aprieta’ al Real Madrid y al City por Isco: “Si no es un precio justo, no venderemos”
Gregorio Peces-Barba Martínez nació en Madrid el 13 de enero de 1938 y, después de estudiar el Bachillerato en el Liceo Francés de esta ciudad, se matriculó en Derecho en la UCM, donde se licenció y se doctoró ‘cum laude’ con una tesis sobre el filósofo Jacques Maritain. Posteriormente, se licenció en Derecho Comparado en la Universidad de Estrasburgo (Francia) y, ya de vuelta en España, pasó a formar parte del desaparecido Tribunal de Orden Público (TOP), donde destacó por su defensa de los Derechos Humanos y del sistema democrático.
En 1963, participó en la fundación de la revista ‘Cuadernos para el diálogo’ junto a su maestro, Joaquín Ruiz-Giménez. La publicación, que aglutinó las opiniones más dispares, nació con una clara vocación democrática y, con el paso del tiempo, se convirtió en referencia. Su actitud antifranquista le granjeó varios y poderosos enemigos en el seno del régimen, hasta tal punto que, en 1971, fue detenido e inhabilitado durante varios meses. Un año más tarde, inició su militancia en el Partido Socialista (PSOE), aún en la clandestinidad.
Tras la muerte de Franco, el jurista se presentó a las primeras elecciones de la Democracia con el PSOE y obtuvo un sillón como diputado en el Congreso, formando parte de la comisión encargada de redactar la Constitución de 1978 en representación de este partido.
‘Padre de la Constitución’
De esta forma, Peces-Barba se convirtió en uno de los siete ‘padres’ de la Constitución Española, junto a Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, Gabriel Cisneros y José Pedro Pérez Llorca (UCD); Manuel Fraga Iribarne (AP), Jordi Solé Tura (PCE) y Miquel Roca (CiU).
Tras las elecciones generales de 1982, en las que el PSOE obtuvo la mayoría absoluta, el jurista fue elegido presidente del Congreso con 338 votos a favor y ninguno en contra. Después de esta etapa, que se prolongó cuatro años, abandonó las Cortes y se dedicó a la enseñanza. Años más tarde, Peces-Barba definió aquella legislatura como una “auténtica revolución”, en la que “se pusieron en marcha instituciones como el Defensor del Pueblo, se culminó el proceso autonómico y se colocó en su sitio a la Fuerzas Armadas”, según dijo en ‘EL PAÍS’.
En 1989, fue nombrado presidente de la Comisión Gestora de la Universidad Carlos III de Madrid, que se pusó en marcha un año después y que ya cuenta con 40 titulaciones. Desde entonces, ocupó el puesto de rector y fue sucedido en 2007 por el estadista Daniel Peña.
Alto comisionado para las víctimas del terrorismo
En 2004, fue nombrado alto comisionado para la Atención a las Víctimas del Terrorismo, coincidiendo con el retorno al poder del PSOE, aunque su función, lejos de resultar sencilla, desató las críticas de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Según dijo, su relación con la asociación se resintió después de su segunda reunión con José Alcáraz, ex presidente del colectivo, quien se oponía frontalmente a las negociaciones entre el Gobierno y los terroristas de ETA para terminar con la banda a través del diálogo. “Hablamos del fin de la violencia, y yo dije que en ningún caso el Estado podría permitir que los condenados por delitos de sangre salieran a la calle, pero en relación con los demás, les dije: ‘Ustedes tendrán que pensar que es lo que procede”, añadió.
La conversación se difundió y fue entonces cuando diversos sectores de la vida pública pidieron su dimisión. “Comprendí que ese señor (José Alcaraz) no era un interlocutor posible. Y luego me dijeron que grababa las conversaciones, un estilo poco adecuado”, precisó.
En febrero de 2006, anunció su marcha para después del verano, después de encauzar el Alto Comisionado, orientar los “principales problemas de las víctimas” y preparar una nueva Ley de Solidaridad. “Yo no estaba para hacer una gestión ordinaria”, admitió el jurista. Sin embargo, después de su marcha, el Gobierno socialista eliminó el cargo de alto comisionado e integró sus competencias en la Dirección General para Víctimas del Terrorismo. Desde entonces, y hasta 2007, el jurista se dedicó a su labor como rector de la UC3M.
La Fundación Peces-Barba
En 2009, pasó a dirigir el grupo de notables encargados de diseñar el programa del PSM de cara a las elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid y, durante esta etapa, compaginó este trabajo con la participación en diversas conferencias en calidad de experto. Asimismo, en marzo de ese mismo año, el jurista madrileño creó la fundación homónima Gregorio Peces-Barba con la intención, entre otros aspectos, de incentivar el trabajo de los profesores de Filosofía del Derecho y DD.HH. y fomentar los estudios sobre estas dos materias.
Miembro de la Real Academia de Ciencias Políticas y Morales desde 1993, Peces-Barba recibió asimismo diversos galardones a lo largo de su carrera, entre los que destacan la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort (1986) y la Gran Cruz al Mérito Militar (1999).
En defensa del busto de Azaña
Una de sus últimas intervenciones públicas se produjo el pasado 2 de julio, a través de un artículo publicado por El Pais, “El error Posada y la mezquindad de la derecha”, en el que criticaba la decisión del actual presidente del Congreso de cambiar el emplazamiento del busto del último presidente de la República, Manuel Azaña, que ha sido tasladado por segunda vez del vestíbuno de Isabel II, la estancia más noble del Palacio de las Cortes, a un lateral del Patio de Operaciones de la Tercera Ampliación de la sede parlamentaria. La escultura ha estado poco más de seis meses en el lugar que eligió el anterior presidente de la Cámara, José Bono, para honrar al político republicano.
“Conocí al actual presidente, a Jesús Posada cuando fue presidente de Castilla y León y su comportamiento me pareció siempre que coincidió con ese talante conciliador. Por eso sorprende su anómalo y excesivo comportamiento con el busto del presidente Azaña, excesivo y humillante para la principal figura de la izquierda española de todos los tiempos, como político, como escritor y como hombre de Estado”, decía Peces-Barba en el artículo. Para su predecesor en el cargo, la medida de Posada era “un gesto de desprecio y de ignorancia, que suponen una ceguera que enturbia una presidencia que rompe con la tradición y los usos de los presidentes anteriores. De sabios es modificar su errónea medida y si Posada no lo hiciera, y persistiera en su torpeza, demostraría que es un presidente partidista, sectario y lleno de prejuicios”.
Y terminaba señalando: “El apoyo del PP y de CiU expresaron la peor faz de la derecha española, la que quiso eliminar a toda la izquierda liquidando físicamente desde la Cruzada a sus representantes. Hoy ya no pueden ya repetir la hazaña. Son otros tiempos, pero si pueden vengarse en su figura más representativa: Manuel Azaña, arrinconando su busto cerca de los lavabos de un edificio administrativo”.
Elogio unánime de políticos
El fallecimiento de quien también fue rector de la Universidad Carlos III de Madrid ha suscitado el unánime elogio de los políticos a un “socialista cabal”, figura “insustituible” de la Transición y hombre dialogante que fue este gran jurista, tal y como le han definido hoy algunos de ellos.
Los reyes y los príncipes han enviado un telegrama de condolencia a la familia del fallecido, del que han destacado su aportación a la democracia en España.
Algunos de los “padres” de la Constitución Española han recordado este martes su relación con el fallecido. “Tuvimos tantas discusiones…, aunque siempre en buen tono” y más que sus propias decisiones, “reflejó el debate interno de su partido”, ha rememorado Pérez Llorca después de definirle como “un hombre auténticamente socialista”.
Miquel Roca, por su parte, no ha querido que las “discrepancias y peleas públicas” que mantuvo con Peces-Barba “enturbien” el recuerdo de un hombre “clave” en la Transición y que ayudó a la construcción del Estado de las Autonomías.
Y es que Peces-Barba no dudó en expresar abiertamente sus críticas contra el nuevo Estatuto catalán al afirmar en 2011 que a los españoles igual les habría ido mejor si se hubieran quedado históricamente con Portugal y no con Cataluña.
“Con su desaparición, perdemos todos una insustituible figura de la Transición y a un hombre ejemplar, cuya fecunda contribución a nuestro sistema constitucional quedará como un legado y referente que nos acompañará para siempre a todos los españoles”, ha dicho de él el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy.
Su antecesor en el cargo, José Luis Rodríguez Zapatero, ha calificado a Peces-Barba como “un buen socialista” que ya forma parte “del patrimonio colectivo de la democracia española”, en tanto que el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, le ha definido como “gran persona, uno de los padres de la democracia y, sobre todo, un gran maestro”.
En nombre de todos los homosexuales, nuestro más sentido pésame a la familia
Descanse en paz.Mis condolencias para su familia y decirles que hemos perdido a un buen hombre y mejor persona.
España lo necesitaba más que nunca en estos momentos tan duros