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Nadal supera a Berdych y buscará su séptima corona en la gran final
El peso de José Antonio Samaranch en el Comité Olímpico Internacional (COI) facilitó la llegada de los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Ciudad Condal no defraudó, a pesar de que se trataba de un un año complicado para España, que tuvo que hacer frente en un año a dos grandes acontecimientos a los que no estaba acostumbrada (los JJOO y la Expo de Sevilla).
Muchos de los 282 deportistas que representarán a España en Londres no habían nacido o apenas caminaban cuando el arquero paralímpico Antonio Rebollo encendió el pebetero a distancia, a través de una flecha ardiendo, en el encendido más original hasta el momento. Desde entonces, todo ha cambiado para el deporte español. Somos campeones del mundo de fútbol, Fórmula Uno o motociclismo, hitos que no nos sirven en unos Juegos Olímpicos.
En el caso del fútbol, el eficiente trabajo realizado en las categorías inferiores, la motivación ante los logros de los ‘mayores’ y la presencia de tres campeones de Europa con la absoluta (Juan Mata, Javi Martínez y Jordi Alba) convierten a la joven selección olímpica -todos excepto tres deben ser menores de 23 años- en una de las principales esperanzas españolas para Londres. El objetivo será igualar a los Guardiola, Luis Enrique, Kiko y compañía, que obtuvieron la corona de laureles en el estadio de Montjuic.
La corona olímpica es la única que le falta a una selección masculina de baloncesto irrepetible, que atesora ya dos títulos europeos y un Mundial. Su principal rival, Estados Unidos, que le arrebató el oro hace cuatro años en Pekín, recibió precisamente el sobrenombre de ‘Dream Team’ en la Ciudad Condal en 1992. Desde entonces, la distancia entre el combinado estadounidense y la ‘ÑBA’ se ha acortado notablemente.
De Arantxa a la ausencia de Nadal
El podio en tenis, disciplina que en 1992 deparó tres metales gracias a Jordi Arrese (plata en individual), Arantxa Sánchez Vicario (bronce en individual y plata en dobles) y Conchita Martínez (plata en dobles), se antoja complicado ante la baja por lesión de Rafa Nadal, actual campeón olímpico, y la presencia de favoritos como el suizo Roger Federer o el serbio Novak Djokovic.
Estos tres mediáticos deportes, los mismos que han dejado patente un nuevo modelo de deportista que nos diferencia del resto de países, sin aires de grandeza y con un marcado concepto de grupo, han arrebatado el protagonismo a las modales olímpicas tradicionales. Veinte años separan al laureado atletismo español de Fermín Cacho, Daniel Plaza o Antonio Peñalver de las dudas del momento, con Marta Domínguez y Natalia Rodríguez, principales favoritas, recién salidas de una lesión. La palentina tiene la necesidad de sacarse la espina de la caída que la privó del podio en Pekín y de la acusación por presunto dopaje del que fue posteriormente exculpada. Las dos atletas tienen el reto de mantener el nivel de un equipo español que ha cosechado al menos un oro y, excepto en Pekín, una plata en todos los Juegos desde Barcelona.
El agua se ha convertido en un elemento óptimo para España en las dos últimas décadas, en las que ha brillado en natación, especialmente en sincronizada -’huérfana’ este año sin Gemma Mengual-, en vela y piragüismo. Lejos quedan ya los buenos tiempos del waterpolo español, encabezado, entre otros, por el televisivo Pedro Aguado o el malogrado Jesús Rollán. Sin embargo, las distintas modalidades de vela, que cosecharon en las aguas del remodelado Puerto Olímpico de Barcelona cuatro oros y una plata, vuelven a estar en todas las quinielas. Iker Martínez y Xabi Fernández, considerada la mejor pareja española del mundo en 49er y desprovistos del privilegio de ser abanderados en favor de Gasol, tienen el podio prácticamente asegurado.
David Cal, acostumbrado a colgarse medallas olímpicas (un oro y tres platas entre los dos últimos JJOO), y Saúl Craviotto (oro en Pekín) sitúan a España entre los favoritos en la maraña de pruebas de piragüismo.
En ciclismo, las ausencias de Samuel Sánchez, que no podrá defender su título tras sufrir una grave caída en el Tour de Francia, y de Óscar Freire otorgan a Alejandro Valverde todo el protagonismo.
El balonmano, que mantiene los últimos coletazos de una época dorada que se inició en Atlanta’96, el hockey, las dos modalidades de gimnasia o el taekwondo también podrían deparar alguna sorpresa en unos Juegos Olímpicos marcados por la crisis.
Si se adjudicó el éxito en Barcelona’92 a la instauración de las becas ADO cuatro años antes, el notable recorte de las ayudas que el Consejo Superior de Deportes (CSD) otorga a los olímpicos españoles podría notarse en los resultados de Londres. Además, los patrocinadores privados también han reducido la inversión en los deportes minoritarios, lo que ha dejado a muchos atletas en una posición muy complicada ante los XXX Juegos Olímpicos de la Era Moderna.