Este es el título de una película, todavía en cartel hasta hace poco, en la que se describe la vida de los componentes de los equipos de operaciones especiales de la Armada de los EEUU. En concreto la de los “Seal Team”. Unidad que ha adquirido notoriedad en los últimos tiempos por ser la que llevó a cabo la liquidación de Osama Bin Laden en la audaz operación que dio la vuelta al mundo hace ahora un año; claro, que seguramente al lector le resulten más conocidos los “Seal Team”, por ser los protagonistas de la película que protagonizó Demi Moore dando vida a la teniente O’Neill. ¿Se acuerdan?
La película “Acto de Valor”, muy al estilo norteamericano, cuenta con una abundancia exquisita de medios y efectos especiales, nos traslada de lleno a la guerra del siglo XXI y lo hace, por cierto, muy bien.
En el mundo globalizado de hoy, la internacionalización de los conflictos facilita la asociación de grupos de toda calaña que abarcan un amplio espectro de actividades delictivas de todo tipo: contrabandistas, la droga, la trata de blancas, de seres humanos, de animales, de piedras preciosas,… y un largo etc., destacando sobretodo, entre los anteriores, los grupos terroristas que buscan implantar su ley mediante el uso del terror como arma principal. Preocupa además el creciente uso y manejo, que estos grupos hacen de las tecnologías informáticas en la red propiciando un serio riesgo para la seguridad mundial.
La película quiere describir todo esto y lo hace con bastante éxito. Vaya por delante que no sabe el lector cuan real es todo lo que en la pantalla puede ver.
La lucha, la guerra, ya está entablada y aquí adquieren muchísima importancia y protagonismo esencial los servicios de inteligencia desplegados por el mundo, fundamentalmente los de las grandes potencias y muy en especial el de los EEUU; pero llegado el caso se hace necesaria la intervención de las fuerzas especiales, únicas en su estilo y con capacidad de intervención decisiva. Son el complemento imprescindible de los servicios de inteligencia cuando éstos no cuentan con unidades especiales dentro de los mismos servicios, situación que es muy habitual en determinados países.
Los EEUU agrupan sus fuerzas especiales bajo un solo mando con independencia de la procedencia de cada una de ellas, bien sean del Ejército, la Infantería de Marina, la Aviación o la Armada. Cada uno de los ejércitos aporta unidades especiales con la característica de su procedencia pero con un concepto sinérgico de esfuerzos importante en estos tiempos de penuria económica que corren.
Es sin duda la situación que en breve nos encontraremos también en España tras las reformas orgánicas que seguro se producirán en nuestras FAS, pues, aún, todavía, cada uno de los ejércitos y la Guardia Civil mantienen sus propias fuerzas especiales; y por cierto, me aventuro a decir que no tienen mucho que envidiar en calidad a las de los otros países aliados de la OTAN incluidos los EEUU.
Las características de la guerra que el mundo occidental libra contra el terrorismo hacen que las fuerzas especiales constituyan elementos clave para la guerra asimétrica en curso y que por lo tanto su recluta sea objeto importante de atención de los gobernantes vigentes. Sin duda la película objeto de este artículo busca influir en la juventud norteamericana y según los datos de los que disponemos bien que lo consigue. Una vez más la industria cinematográfica norteamericana coopera con los objetivos de la defensa y al igual que sucedió en su día, por ejemplo, con “TOP GUN” que llenó las academias militares de aspirantes a pilotos de combate, con esta última surgirán sin duda aspirantes a las fuerzas especiales entre los jóvenes más decididos.
Son fuerzas, por otra parte, imprescindibles en determinados escenarios como, por ejemplo, en las operaciones que nuestra Armada lleva a cabo en aguas del Índico contra la piratería. Me refiero a la Operación Atalanta donde nuestros “comandos” de infantería de marina ya han intervenido con éxito notable en más de una y de dos ocasiones. Sin ir más lejos hace un par de años cuando el pesquero “Alacrana” fue secuestrado la Fuerza de Guerra Naval Especial de la Infantería de Marina estaba preparada y lista para todo pero faltó la decisión política para su empleo. De haber existido ésta no hubiera sido necesario el pago del rescate y su tripulación se habría salvado del martirio al que fue sometida.
No había muchos espectadores en la sala de cine en la que visioné la película en cuestión pero sí pude observar que la gran mayoría eran jóvenes cuando menos interesados en lo que en la película se mostraba.
Espero que sean conscientes que es en las unidades de operaciones especiales donde deben darse en grado óptimo valores como la capacidad de sufrimiento y sacrificio a la par que otros y que en nuestra sociedad de hoy no son corrientes los mismos. Pero “haberlos haylos” y en nuestra juventud también. Doy fe de ello pues tuve en el pasado responsabilidades en este campo y sé bien de su entrega y virtudes en nada desmerecedoras de las que se describen en la película titulo de este articulo.
En definitiva una buena película que ha pasado por la cartelera sin pena ni gloria -al contrario que en los EEUU- pero que aquel que quiera estar al día de cómo se desarrolla la guerra subterránea de hoy no debería perderse.