Rajoy: “El Gobierno no puede decidir entre un bien y un mal, sino entre un mal y un mal peor”

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El presidente del Gobierno ha declarado en los pasillos del Congreso, al término de la sesión de control, que las últimas medidas adoptadas son “duras y difíciles” y que el esfuerzo que está pidiendo “a mucha gente le hace daño”, pero ha garantizado a quienes protestan que España no tiene “otra alternativa. Previamente, en el pleno, Alfredo Pérez Rubalcaba ha reprochado a Rajoy que con sus recortes esté mermando aún más las ya depauperadas economías de los parados y los dependientes. “Creo que machacándolos a ellos no vamos a salir de la crisis”, ha asegurado el líder socialista que ha reiterado su ‘no’ a los recortes y que ha pedido al jefe del Ejecutivo que no vaya contra esos sectores sociales. Mariano Rajoy ha hecho este miércoles lo mismo que viene haciendo en todas sus comparecencias parlamentarias: aferrarse al desfase del gasto público que se produjo el año pasado para justificar sus tijeretazos: “Si no hubiérmos gastado más de lo que teníamos yo no estaría aquí diciendo esto porque usted no tendría que hacerme esta pregunta”. Tras aseverar que “el Ejecutivo no puede decidir entre un bien y un mal, sino entre un mal y un mal peor”, ha añadido: “Si no puedo bajar los gastos y no puedo subir los ingresos, ¿me quiere decir usted cómo voy a rebajar el déficit público?” Tanto el minidebate entre el presidente y el secretario general del PSOE como el que se ha producido entre la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y la portavoz socialista, Soraya Rodríguez, a propósito de otra pregunta, han carecido de la agresividad que en otros tiempos caracterizaba las sesiones de control, pese a que el propio Rubalcaba anunció hace un par de días que iba a endurecer su oposición al Ejecutivo.

Ha sido un preludio del debate que el Congreso celebrará este jueves para ratificar los decretos sobre medidas de estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad, así como sobre las medidas de liquidez de las Administraciones Públicas y de carácter financiero, aprobados el viernes en Consejo de Ministros. O sea, los decretos de los megarecortes. Y tanto Alfredo Pérez Rubalcaba, como Josep Antoni Durán Lleida y Cayo Lara han dirigido preguntas sobre el ajuste a Mariano Rajoy.

La sesión de control se ha celebrado en un Palacio de las Cortes tomado por los antidisturbios, que han sembrado con centenares de vallas los accesos mientras los policías nacionales de la Cámara les contemplan desde las verjas porque a ellos no les corresponde intervenir fuera del cerco parlamentario. El despliegue es tan exagerado que nada más empezar la sesión, en la primera pregunta al presidente, el líder de IU, Cayo Lara, ha dicho que “esto parece el G-20, en alusión a la abundante presencia policial que rodea la celebración de sus cumbres.

Lara ha aprovechado para pedir a Rajoy que ordene retirar las vallas porque “el pueblo no es el enemigo”, tras recriminarle que esté aplicando “la ley del embudo: lo ancho para los defraudadores con amnistía fiscal y lo estrecho para la mayoría social”. Hasta el PP, por boca de su portavoz parlamentario, Alfonso Alonso, ha admitido que ni a él ni a los parlamentarios del PP les gusta ver la Cámara Baja blindada. Alonso ha aclarado que es el Ministerio del Interior el encargado de tomar este tipo de decisiones porque Jesús Posada sólo manda a la policía dentro del recinto del Palacio.

Al borde de la desesperación

Rubalcaba ha preguntado a Rajoy por los efectos que tendrán los nuevos ajustes sobre la economía española y que, según sus palabras, “van a llevar a mucha gente al borde de la desesperación”, sobre todo porque atacan singularmente a los desempleados, especialmente a todos los que se quedan sin ninguna protección, y a los dependientes. El líder del PSOE ha subrayado que “recortando salvajemente los salarios de los funcionarios, no vamos a crecer, que es lo que necesita la economías española”. “Sólo tendremos más injusticia y más sufrimiento”. Rubalcaba ha exigido al Gobierno que “ya que asume que no puede crear empleo, no recorte las ayudas al desempleo ni a la dependencia”.

El presidente, siempre arropado por el aplauso constante de sus diputados, ha replicado que “sin su déficit y su deuda (en alusión a lo que dejó el anterior gobierno socialista), usted no habría tenido que hacer esta pregunta y yo no habría tenido que responderla”. Y ello por la sencilla razón, ha añadido, de que no hubiera adoptado muchas de las medidas de ajuste que ha tenido que adoptar.

“Algunas me gustan más y otras preferiría no haberlas tomado pero, en cualquier caso, considero que todas son necesarias”, ha asegurado Mariano Rajoy en respuesta a otra pregunta del portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, refiriéndose a las duras medidas adoptadas en la última semana. Duran le ha reprochado las formas en las que se han acordado esas medidas, sin diálogo, y le ha echado en cara que la recaudación por la subida del IVA vaya toda a parar a las arcas de la Administración central y no quede nada para las autonomías. Además, ha hecho hincapié en que esa subida impositiva va a repercutir negativamente en el consumo, lo que puede ser un obstáculo para el crecimiento. El presidente del Gobierno ha asegurado que las comunidades autónomas sí recibirán parte de la subida del IVA, ha calificado de “razonable” la subida de retenciones del 15% al 21% y ha prometido que llevará la ley de emprendedores al Parlamento cuando esté en condiciones de llevarla.

Luego, en los pasillos, el presidente ha insistido en sus tesis admitiendo que las nuevas medidas de recorte son “duras y difíciles” y que hay ajustes que a él mismo no le gustan, si bien ha dejado claro que no tiene “otra alternativa” para sacar a España de la crisis: “Yo comprendo que hay mucha gente que no lo comparte; a mi hay cosas que no me gustan, pero no tenemos otra alternativa”.

El ajuste de 1992 fue peor

Los recortes han presidido la casi totalidad de las preguntas al Gobierno. También la que la portavoz socialista, Soraya Rodríguez, le ha hecho a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Tras acusar a la número dos del Ejecutivo de hacer “un ejercicio de ocultismo” en sus ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros, Rodríguez le ha lanzado este reproche: “Ustedes han abandonado su programa pero no la ideología. El programa sería solo para ganar las elecciones y la ideología para gobernar”.

La vicepresidenta ha obviado estas acusaciones para centrarse en la literalidad de la pregunta de la portavoz socialista sobre el ajuste de las prestaciones por desempleo. Tanto ella como posteriormente la ministra de Empleo han recordado a los socialistas que los recortes a las prestaciones que hizo Felipe González en 1992 fueron más duras que las adoptadas ahora por el Gobierno. Sáenz de Santamaría ha destacado que entonces la situación de España era complicada “pero menos que ahora” y añadió que “son decisiones difíciles que hay que tomar para sacra a España de la crisis”. “Sacar a España de la crisis es una obligación de este Gobierno pero es también una responsabilidad de todos los que estamos aquí sentados. Le pido a usted que cumpla con su responsabilidad”, ha terminado Sáenz de Santamaría, que ha llegado a decir que “gobernamos para los desempleados”.

El PSOE amenaza a Báñez con los tribunales

Más duro ha sido el intercambio de reproches entre la titular de Empleo, Fátima Báñez, y el diputado socialista Antonio Hernando por la filtración que hizo la ministra del ERE que ha puesto en marcha el PSOE para sus propios empleados. Ante la exigua respuesta que ha dado Báñez a la primera pregunta de Hernando, el diputado socialista le ha replicado: “Ya veo que no contesta y si no lo hace aquí, lo hará ante los tribunales. Ha hecho política de bajo vuelo con esta información. ¿No le da vergüenza hacer informes políticos y no dedicar su tiempo para trabajar por el empleo?Hernando le ha recriminado llevar a cabo “prácticas políticas alejadas de la ética” por la filtración de los datos del ERE del PSOE.

Báñez se ha defendido afirmando que el PSOE puso en marcha un ERE que afecta a más de un centenar de trabajadores y que eso es “vox pópuli”. “Otra cosa es que al PSOE le guste o no que sea conocido pero ese es su problema”, ha añadido y ha señalado que “la ministra de Empleo se preocupa por todos los trabajadores, también por los del PSOE”. Báñez ha terminado su intervención asegurando que lo que realmente le preocupa es que la dirección socialista haya anunciado que no piensa aplicar la reforma laboral porque eso “es no cumplir la ley” y le ha pedido que rectifique y la aplique para evitar despidos.