El Ibex se deja más de un 2% a media sesión y lucha por mantener los 7.900 puntos
CiU sigue perdiendo apoyos a favor de ERC que ganaría las elecciones en Cataluña
La mitad de los músicos desarrolla algún trastorno auditivo en su vida
Rajoy a los jugadores de la Sub-21: “El futuro es vuestro”
Linde anuncia tasas positivas de crecimiento a partir del tercer trimestre
Con esta contundencia ha respondido el presidente de la FIFA a la reciente petición del presidente de la Liga Alemana, Reinhal Rauball, de que dimitiese de su cargo por los casos de sobornos que han sacudido al organismo y que habrían afectado a la asignación de los Mundiales de 2018 en Rusia y de 2022 en Catar.
“Mundiales comprados… Me acuerdo de la asignación de aquel Mundial de 2006 donde, en el último momento, alguien dejó la sala y la votación, en lugar de 10 a 10, acabó 10 a 9 para Alemania. Me alegré, porque no fue preciso un voto de desempate. Quizá tenemos demasiado buen corazón o somos ingenuos”, explicó Blatter al diario Blick, donde fue tajante en su afirmación. “Yo no supongo nada, lo constato”, dijo.
Las respuestas a las palabras del máximo dirigente de la FIFA no se han hecho esperar en Alemania. El responsable del Comité Organizador del Mundial 2006, Franz Beckenbauer, salió al paso de las acusaciones defendiendo la inocencia de Alemania en las votaciones.
“Me resultan incomprensibles las declaraciones de Blatter. Lo decisivo fue el voto cerrado de los europeos a nuestro favor”, indicó el ‘Kaiser’ en el diario germano Bild.
Además, desde diversas instituciones alemanas, aseguran que esto se debe a un intento de Joseph Blatter de desviar la atención sobre las acusaciones a la FIFA por no actuar con contundencia contra los casos de corrupción en el seno de la organización.