El presunto grupo radical llegó a Naher Aisha tras escaparse del cercano Al Tadamun, según la fuente, que agregó que los terroristas detonaron este domingo varios artefactos explosivos en ese barrio.
Frente a la versión de las autoridades de Damasco, los grupos de activistas opositores han denunciado que estos barrios del centro de la capital son blanco de intensos bombardeos desde la víspera que han derivado en enfrentamientos entre el ejército y los rebeldes.
Los bombardeos siguen castigando Al Tadamun y los choques entre las fuerzas del régimen sirio y los insurgentes se han intensificado en el barrio de Kafr Susa, en el oeste de la ciudad.
La opositora Comisión General de la Revolución Siria informó, además, de que el rebelde Ejército Libre Sirio (ELS) atacó en esta zona un convoy con refuerzos de seguridad, compuesto por diez camiones militares y cuatro autobuses con miembros de las fuerzas del orden.
Estos sucesos no han podido ser verificados de forma independiente debido a las restricciones impuestas por las autoridades sirias a los periodistas para trabajar.
Rusia se defiende de las críticas
Por otra parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó este lunes que hay que obligar a todas las partes beligerantes en Siria a cesar de manera simultánea las hostilidades. “Para nosotros es evidente que para cesar la violencia hay que obligar a todas las partes beligerantes a cesar de manera simultánea las acciones militares y a retirar de las ciudades el armamento pesado y a todos los efectivos armados”, dijo en una rueda de prensa el jefe de la diplomacia rusa.
Lavrov, quien este lunes se reunirá con el mediador internacional de la ONU, Kofi Annan, añadió que todo esto debe hacerse bajo el control de la misión de observadores del organismo mundial.
El ministro ruso recalcó que Moscú no respalda al presidente sirio, Bachar al Assad, sino que apoya el plan de arreglo de Annan. “No respaldamos a Bachar al Assad. Nosotros apoyamos lo que hemos acordado todos: el plan de Kofi Annan, la resolución del Consejo de Seguridad y el comunicado de Ginebra”, dijo.
Al mismo tiempo, recalcó que estos documentos deben cumplirse en su totalidad y no parcialmente. “Nosotros aceptaremos cualquier decisión que adopte el pueblo sirio sobre quién gobernará Siria, pero debe ser una decisión de los propios sirios”, recalcó Lavrov. Subrayó que los intentos de excluir a alguien del proceso de paz en Siria “no se corresponden con los acuerdos alcanzados”.
El ministro de Exteriores consideró que es “irreal” intentar persuadir a Al Assad de que dimita. “Es simplemente irreal. Ya lo he dicho. Y no es un asunto que tenga que ver con nuestras simpatías o antipatías. (Al Assad) No se irá, no porque le defendamos, sino simplemente porque una parte muy, pero muy importante de la población siria le respalda”, agregó.
El ministro ruso expresó su esperanza en que los países occidentales no bloqueen el proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Siria presentado por Moscú.
“Si nuestros socios tienen el propósito de bloquear nuestra resolución, la misión (de observadores) de la ONU no tendrá mandato y tendrá que abandonar Siria. Sería lamentable”, dijo. Asimismo, subrayó que Moscú vetará todo proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que se contradiga con los acuerdos de Ginebra.
Agregó que las críticas a Rusia y China por oponerse a imponer sanciones al régimen de Al Assad, “sin hablar ya de la amenazas de que ‘lo van a pagar’, no solo exceden los marcos de la diplomacia, sino también de la normas más elementales de educación”.
Rusia ejerce presión sobre las autoridades de Damasco para que cumplan las decisiones de la comunidad internacional, dijo Lavrov, que agregó: “Simular que la parte contraria (la oposición) no necesita esa presión es simplemente imposible”.
La ONU, impotente
Por su parte, Naciones Unidas ha logrado aplicar parcialmente el plan de asistencia humanitaria en Siria, pero el deterioro diario de la situación hace que no se puedan satisfacer las necesidades de la población, alertó este lunes la organización internacional.
“La gente que hace dos meses sobrellevaba una situación de emergencia ahora ya no puede más, y como la inseguridad no cesa sino que aumenta, las necesidades crecen exponencialmente”, afirmó en rueda de prensa el director general de operaciones de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), John Ging.
El funcionario internacional hizo un balance de la situación sobre el terreno tras participar en la cuarta reunión del Foro Humanitario sobre Siria, que tuvo lugar hoy en Ginebra.
“Las operaciones llevadas a cabo por las agencias de la ONU en Siria son significativas, sin embargo la situación se está deteriorando día a día, por lo que el aumento de nuestra presencia no cierra la brecha entre las necesidades y la ayuda aportada”. dijo.
En el pasado mes de junio, Naciones Unidas dio raciones alimenticias a 500.000 personas, y espera aumentarlas hasta las 850.000 durante este mes.
Asimismo, ha distribuido paquetes de supervivencia a 100.000 personas, y decenas de miles de kits médicos en las 14 provincias afectadas por el conflicto, especificó el coordinador humanitario regional de la OCHA, Radhouane Noucier.