No sé a qué espera la lideresa de UPyD para darse una vuelta por la muralla de Marvao y la Posada del citado pueblo portugués, fortaleza que fue en tiempos de moros y cristianos. Su discurso político parece orientado -a ratos- pero es incompleto y tiene que acudir al citado castillo lusitano donde un grupo de conspiradores y constitucionalistas españoles y de mucho nivel, han estado en su día redactando los borradores de la nueva Carta Magna que habrá que aprobar en este país, si no queremos que esto quede reducido a un gigantesco campo de fútbol.
Es verdad, se está fraguando una conspiración constitucional para sacar a España de la modorra pepera/socialista, a ver si ponemos fin a la partitocracia de los profesionales del poder, de las listas cerradas a cal y canto, de la ley electoral desproporcional y de los poderes arremolinados en la cama redonda de los “penthouse” económicos y financiero del país. Ese “tutus revolutum” que está en el origen de todos los males y la gran impostura democrática que nos ha traído los lideres de cartón piedra que pululan por ahí.
Si Rosa no va a Marvao, alguien se la adelantará con el discurso completo, que el otro día no se atrevió a pronunciar, mientras el pobre Rubalcaba se dormía en los laureles. Y ya dijo don Camilo José Cela cuando lo pillaron echando una cabezadita en el Senado -en tiempos de los senadores reales y cuando no había traducción simultánea entre los españoles- que “no es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, como no es los mismo estar jodido que estar jodiendo”.
Y añado: no es lo mismo decir “que se jodan” (como se escuchó en la cinta de vídeo del último debate en el Parlamento, por boca de la diputada Fabra) que decir “joderos”. Porque en el primero de los casos el sujeto o el objeto de la dicha descalificación es un colectivo por lo general ausente, de ahí que Andrea Fabra, además de un desprecio a los parados añadió una dulce mentira. Peor era así el remedio que la enfermedad porque bastaba con pedir perdón y a otra cosa, mariposa.
Lo de Marvao va creciendo como la espuma, y los ponentes de cada uno de los capítulos constitucionales están ultimando ahora sus trabajos que serán sometidos a la asamblea que en secreto se volverá a reunir en Marvao, o en otro lugar de Portugal para así evitar las orejas larga y curiosas de los templarios del Régimen. Los que, dicho sea de paso, ahora están muy ocupados en cuidar de la Familia Real y de la salud mental de Rajoy, porque cuentan las lenguas de doble filo que el presidente sufre desánimos sin parar y que en una de estas echa a correr y se nos va al registro de Santa Pola y no le veremos mas.
Y preguntamos desde la cima del Almanzor: pero ¿hay alguien en este país que tenga preparado un plan B para cuando ocurra -que va a ocurrir- lo de la intervención del Estado español por los tíos de negro de la UE? No, no hay plan B, y puede que tampoco A porque los intentos de frenar a los mercados han fracasado y no hay manera de hacerlos rectificar. Y ¿entonces? Pues el país, poco a poco, pasará de la indignación social a la revuelta de las clases medias y de la burguesía cultivada que es la que siempre hizo las revoluciones. Y entonces habrá que sacar la nueva Constitución de Marvao, a ser posible en coincidencia con el 200 aniversario de la de Cádiz, si para entonces se acabaron sus trabajos y paso el filtro de su asamblea clandestina para su presentación. El tiempo se nos echa encima y en este país se va a liar y hay algunos que no se enteran de lo que está pasando y de lo que puede pasar. Y Rosa tocando el violón, sin llegar al inevitable fondo republicano de la cuestión.