Como he nacido en la Seo de Urgel, las cosas de Andorra me resultan muy próximas y me llegan casi por ósmosis. Tanto que estos días en mi casa de las montañas me he enterado por el tam-tam de que un montón de insensatos españoles están depositando dinero en Andorra por temor al corralito.
Se puede ser imbécil y ya estoy muy acostumbrado a ello a mi edad, incluso sabemos que el ochenta por ciento de los seres humanos dejan mucho que desear, pero no creí que su estupidez llegase a tanto. Qué tendrá que ver España con Argentina, aparte de Messi. Que no tiene nada que ver con Grecia lo he explicado ya en estas páginas invocando la estructura económica de nuestro país y de los otros.
Una cosa es que los socialistas hayan despilfarrado como suelen sin preguntarse cómo se va a pagar. Eso es típico de niños de buena familia, que nunca han tenido que ganarse ellos mismos lo que gastan. Ahora, eso también lo consiguen los políticos, sean de buena familia o no.
El problema de España no conlleva de ninguna manera la posibilidad de un corralito, o sea que los bancos no nos dejen sacar nuestro dinero, más bien conlleva la necesidad de ajustar gastos e ingresos, una cosa que cualquier señora en su casa sabe pero que los socialistas se empeñan en desconocer. El colmo del cinismo consiste en que quienes crearon este problema tirando el dinero de cualquier manera ahora critiquen a quienes están intentando arreglarlo como se puede. En esta actitud cainita incurre mucho más Izquierda Unida y demás izquierdosos, que los propios socialistas, los cuales con un mínimo de decencia, se dan cuenta de que el problema lo creó Zapatero con su ignorancia sobre economía y su anacrónico optimismo.
En Andorra, a parte de este comportamiento aberrante de ciertos españoles a quienes les sobra el dinero para llevárselo para allá, la crisis famosa no tiene mayor incidencia. No he visto tiendas que cierren ni carteles de ‘se alquila’ y eso que Andorra son siete kilómetros seguidos de carretera con una perfumería al lado de una relojería al lado de una tienda de informática al lado de una tienda de deportes al lado de una perfumería y así siguiendo hasta marearse. Pues bien, si fuese verdad lo de la crisis, alguien tendría que cerrar, pero no es el caso, de modo que ya que en la economía las expectativas son muy importantes para condicionar la demanda y con ella el empleo, dejemos ya de hablar de tanta crisis y de publicar titulares catastróficos cada vez que el Ibex baja un tres por ciento.
Otro disparate que tenemos que soportar la gente con sentido común es el grito de horror: “¡Estamos intervenidos!”. Pues claro, cuando usted está enfermo y se va al médico y éste le diagnostica su mal y le receta lo que debe tomar y le obliga a que tome unas pastillas y no otras en una cantidad determinada y no otra, nadie es tan necio que se indigna contra su médico porque le está atacando su independencia. Del mismo modo, si nos dejan 100.000 millones, también nos van a decir qué debemos hacer con ellos para no caer en las tonterías que nos han llevado a esto. ¡Qué más quiero yo que quien intervenga en canalizar estos dineros sean economistas y banqueros europeos, que saben lo que se hacen y no inútiles como Mafo o el señor Zapatero!
De modo que por supuesto que nos han de intervenir y que esto es lo mejor que nos puede pasar y basta ya de agitar patriotismo cínico y la bandera del tambor del Bruc.