Manifestaciones y protestas como reacción a las medidas de ajuste anunciadas por el presidente del Gobierno en el Parlamento y que irán este viernes al Consejo de Ministros; escepticismo sobre la eficacia de estas medidas para un futuro más o menos lejano de recuperación económica, anuncios de más recesión, más paro, más parálisis de nuestra economía y temor de los mercados de que, ante las nulas posibilidad de crecimiento, el país no puede hacer frente a sus compromisos, mucho más si sigue aumentando los intereses de la Deuda y la prima de riesgo.
Este es el panorama que, veinticuatro horas después del “gran ajuste” anunciado por el presidente del Gobierno en el Parlamento, presenta la situación del país, una situación agravada con un nuevo hundimiento de la Bolsa este jueves y el aumento de la prima de riesgo ( 543 puntos ) y, que habría que completar con la lectura que los grandes medios internacionales hacen de unas medidas económicas que acentuarán, insisten todos los medios, la recesión económica, una posible depresión y que conducirán, inevitablemente, al rescate soberano, ese fantasma que sigue presente y que no deja dormir a Rajoy.
Es la posición del “The Wall Street Journal” (“‘Los analistas dicen que las medidas perjudicarán la recuperación española de la recesión y puede que no salven al país de un rescate financiero en toda regla después del bancario”) o, de los medios que, ante los anuncios de crecimiento negativo de los próximos meses y, a la vista de las duras imágenes de las manifestaciones de los mineros en Madrid, vuelven a comparar a España con Grecia y sostienen (The Daily Telegraph) que el “gran ajuste “de Rajoy “va a poner a España en la misma senda que Grecia, intensificando un deslizamiento deflacionario hacia la depresión”, para concluir que “la lista de condicionamientos contenidos en las 20 páginas del Memorándum de Entendimiento del Eurogrupo y España y que acaban con un gélido ultimátum, ha hecho añicos la ilusión de que España escaparía sin más, y evitaría la clase de régimen de troika entre la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional que se ha infligido a Grecia”.
Y, efectivamente, ese será el final, si la financiación de la Deuda Pública se mantiene en los niveles actuales (el bono a diez años comparado con el alemán está por encima del seis y medio por ciento) y el Banco Central Europeo sigue sin decidirse a comprar Deuda en el mercado secundario como ha venido pidiendo desesperadamente el presidente del Gobierno español y varios ministros, entre ellos el de Exteriores García-Margarllo.
Hasta ahora, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, se ha venido negando, de acuerdo con la canciller Merkel, a intervenir, precisamente para obligar a Rajoy a tomar las medidas de ajuste que se había estado resistiendo a tomar y que, tras el rescate bancario y las presiones de Bruselas, no tuvo más remedio que anunciar el pasado jueves, en contra de su programa electoral, en contra de todo lo que había venido defendiendo hasta ahora y, en contra, incluso de su futuro político, amenazado gravemente por la aprobación de unas medidas que pueden hundir más al país, en aras de una austeridad que pagarán los de siempre, sin que haya valor para abordar los privilegios y los despilfarros de la clase política y el caos administrativo, municipal., comarcal, y de las Diputaciones que, sorprendentemente se van a potenciar.
Y no digamos de las Autonomías con sus defensores del pueblo, sus revisiones autonómicas, sus tribunales de cuentas, sus empresas públicas y semipúblicas, sus fundaciones, sus consorcios, sus asesores, sus representaciones diplomáticas en el extranjero…
Todo eso, igual que las Cajas de Ahorros, es intocable, hasta que llegó el rescate bancario.