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La ayuda se tratará en el apartado de asuntos “varios” de un Consejo de ministros de Agricultura, al que asistirá el titular de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete.
En el citado documento se recuerda además que el saldo final de la catástrofe “incluye la pérdida de una vida humana y tres heridos”, así como “cuantiosos daños materiales y ambientales sobre los pueblos, las infraestructuras, cultivos agrícolas y las masas forestales de la región (…), ya muy dañadas en general por los efectos de la crisis económica”.
“No llegando al umbral para ser considerado catástrofe grave, se considera que se trata de una catástrofe extraordinaria regional que afecta las condiciones de vida de la región valenciana con repercusiones muy graves sobre la zona”, indica el texto.
España advertirá de que, a consecuencia de los daños, “la región podría verse afectada por una grave degradación de sus ecosistemas forestales, por la despoblación de las zonas rurales y el abandono de las explotaciones agrícolas, poniendo en peligro la estabilidad económica de la región y consecuentemente la estabilidad social y ecológica”.
Por ello, solicitará la ayuda del Fondo de Solidaridad de la UE, “considerando la situación de crisis económica actual y las dificultades económicas, sociales y ambientales a las que se enfrenta la región para el restablecimiento de la normalidad”.
La aprobación de la ayuda podría tardar
El Fondo de Solidaridad de la UE se puede emplear en las catástrofes naturales con un coste determinado para los estados miembros. Su uso implica en primer lugar calcular los costes del desastre ocurrido y luego cumplir los requisitos y seguir los trámites comunitarios (aprobación del Parlamento Europeo y de los Veintisiete), un proceso que puede llevar meses.
El mecanismo se ha utilizado en años anteriores para conceder ayudas por incendios forestales ocurridos en Grecia o Portugal.
Por otra parte, fuentes europeas explicaron que también se pueden obtener ayudas en estos casos en el marco de la Política Agrícola Común, aunque “son limitadas” y no permiten mucho margen de maniobra.
Dentro de las ayudas de Desarrollo Rural existe una medida destinada a restablecer la producción agrícola afectada por una catástrofe, pero cuya puesta en marcha implicaría readaptar el programa actual con la financiación existente, más que buscar nuevos fondos.
Según las fuentes, es por ejemplo lo que intenta conseguir la región italiana de Emilia Romana para paliar los daños causados por el terremoto ocurrido el pasado mayo.