La Unión Europea se rinde a las evidencias y va a admitir que el déficit español, aquel 5,3% del PIB que tantos forcejeos causó hace unas semanas (Rajoy planteó el 5,8% pero se lo echaron para atrás), se amolde a la realidad y se sitúe en el 6,3% del PIB, generosa liberalidad que puede complementarse con un alargamiento del plazo para llegar al 3% del PIB en el año 2014, no en el ejercicio 2013. Visto de cierta forma, es una manera de admitir que la recesión de la economía española va a ser más dilatada de lo previsto y que la crisis se prolongará al menos un año más. Es decir, hasta bien entrado el año 2014, como se puede deducir de las últimas cifras que manejan en Bruselas.
Las medidas necesarias para hacer creíble este nuevo objetivo siguen ofreciendo, sin embargo, amplios márgenes de incertidumbre e inseguridad. Para situar el déficit en la nueva senda será necesario elevar el IVA y, sobre todo, mostrar una mayor contundencia con las cifras de las Comunidades Autónomas, en donde no está claro que se hayan aplicado las disposiciones necesarias para evitar que el déficit supere el 1,5% del PIB. Con un nuevo IVA y un compromiso de disciplina prusiana en los números de las Autonomías, el Gobierno podría tener más posibilidades de alcanzar los objetivos, aunque todo dependerá de cómo reaccione la actividad económica.
A estas alturas del año, las previsiones pueden ofrecer hay un grado de certidumbre bastante más fiable que las de principios de primavera. Ha quedado claro que la economía está debilitándose por momentos y que la recaudación fiscal ha seguido el mismo curso que la actividad, es decir, a la baja, todo ello coincidiendo con un frenazo en la demanda externa ya que las exportaciones están empezando a reflejar eso que el FMI ya da por bueno, el frenazo en la economía mundial.
El Gobierno del PP se había resistido hasta ahora a elevar el IVA en la creencia de que esta subida fiscal contribuiría a dificultar la salida de la crisis. Si al final ha dado su brazo a torcer es porque en Bruselas le han hecho los números y las cifras pueden encajar siempre que el ritmo de reducción del déficit se ajuste y haya disciplina mayor en las Comunidades Autónomas. Es lo que se ha hecho, elevar en un punto sobre PIB el déficit de este año 2012, hasta el 6,3%, y deslizar ese punto adicional a lo largo de los dos siguientes ejercicios, de forma que la llegada al 3% se produzca un año más tarde de lo previsto, en el año 2014.
Este deslizamiento del objetivo del déficit conducirá, con bastante probabilidad, a un nivel de endeudamiento público superior, por primera vez en nuestra historia, al 100% del PIB, aunque queda por ver cómo se manejan las cifras de la ayuda al sector bancario, si finalmente computan como deuda o no. España había entrado en la crisis en el año 2008 con el menor nivel de endeudamiento de los países importantes de la UE, apenas un 40%. Era nuestro botón de prestigio. Pero la torpeza en la gestión de la crisis nos va a llevar a situarnos en una de las peores posiciones de la UE, ya que el club de los Estados que deben más del 100% de su PIB sólo está formado en la actualidad por Italia y Bélgica, además lógicamente de Grecia.
La subida del IVA va a ser un duro golpe para el poder adquisitivo de los españoles y también para las posibilidades de recuperación de la economía. El coste de la crisis lo estamos pagando con retraso, por no haber tomado las medidas difíciles e impopulares a tiempo. El actual Gobierno sigue resistiéndose a admitir la realidad pero poco a poco la UE nos va sacando de la siesta.

Pablo Sebastián
Fernando Glez. Urbaneja
Marcello
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