Dos semanas después de la última Cumbre Europea y, en vísperas de que, este lunes, comience a discutirse, en el Eurogrupo, las condiciones de la recapitalización del sistema bancario español, para concretar lo que se llama un Memorándum de Entendimiento, el miedo parece haberse apoderado del Gobierno, ante las malas noticias que con cuentagotas vienen llegando de Bruselas y de Berlín, sobre las complicaciones que está empezado a sufrir el rescate financiero, mientras que toma cuerpo la posibilidad de un rescate económico del país, dada la imposibilidad de hacer frente al creciente precio que se está pagando por la deuda soberana.
De este modo, hemos pasado de un relativo éxito en la Cumbre de finales de junio a estar, de nuevo, al borde del precipicio sin que el Banco Central Europeo, de acuerdo con la canciller alemana, tenga la menor intención de echarnos una mano, sino todo lo contrario, forzando una situación que solo puede llevar al otro rescate, al rescate soberano (Ver “Rajoy teme la venganza de Merkel“).
El viernes el mercado cerró con una prima de riesgo superior a los 560 puntos, con un bono a diez años al siete por ciento con un nuevo hundimiento de la Bolsa que en dos días se ha comido todos los beneficios que se produjeron tras la última Cumbre, donde parecía que España había conseguido todos sus objetivos y, el sábado, el presidente del Gobierno, hacía un desesperado llamamiento para que se cumpliese lo pactado en Bruselas y, que al final se puede quedar en nada.
Es decir que el rescate no irá directamente a los Bancos como se había decidido, sino al Estado a través del FROB, mientras no exista un supervisor bancario europeo algo que no sucederá hasta, por lo menos dentro de dos años, con lo cual habrá un aumento de deuda pública, y es posible que también se paralice el que los Fondos de Rescate puedan comprar deuda pública, algo a lo que se opone Finlandia y Holanda, a menos que esa deuda vaya avalada por activos.
Por eso, el sábado un angustiado Rajoy, desde el seminario de verano de FAES, en Navacerrada, pedía a Europa que cumpliera los acuerdos con la mayor celeridad posible, temiendo que este lunes no se llegue a ningún acuerdo sobre la recapitalización bancaria, ya que el Eurogrupo no quiere mover ficha hasta conocer los nuevos planes de ajuste del presidente español, algunos de los cuales serían anunciados el miércoles en el Parlamento y, otros, aprobados en el Consejo de Ministros del viernes .
La verdad es que aunque el presidente del Gobierno sigue insistiendo en que el rescate bancario no lleva consigo otros condicionamientos macroeconómicos, los nuevos ajustes que se preparan o se están estudiando, como el alza del IVA, la aceleración del retraso de la edad de jubilación, el aumento de los años para el cálculo de la pensión, la retirada de la deducción por adquisición de vivienda, la reducción de la nómina de los empleados públicos, la reforma de la Administración local, una posible nueva congelación de las pensiones y un plan de privatizaciones, son “recomendaciones” del Fondo Monetario Internacional y de Bruselas, que se han producido tras la petición del rescate bancario y que se pretenden cumplir a rajatabla como única solución para reducir el déficit público y, por encima de todo, evitar males mayores, como el rescate soberano.
En ese segundo rescate es en el que están los mercados y algunos de los países de la eurozona, los más ricos, los que siguen ostentando la triple A en su Deuda pública, y los que insisten en que no están dispuestos a pagar los excesos del Sur, salvar a sus Bancos y dar facilidades para la compra de su Deuda… Una semana más al borde del precipicio.